Nunca te das cuenta de lo mal que te acostumbraste a que te trataran hasta que llega alguien que te trata con cariño y no sabes cómo reaccionar.
Te sorprende que te pregunten cómo estás y realmente quieran saber la respuesta.
Que te escuchen sin hacerte sentir una carga.
Que puedan hablar contigo sin hacerte sentir que estás pidiendo demasiado.
Que alguien tenga detalles contigo sin que tengas que ganártelos primero.
Y entonces empiezas a preguntarte por qué algo tan sencillo se siente tan extraño.
Quizá porque durante demasiado tiempo confundiste el amor con tener que aguantar, esperar, justificar o conformarte.
Hasta que alguien te demuestra que el cariño también puede sentirse tranquilo.
Y ahí entiendes que quizá no eras demasiado sensible, demasiado exigente ni difícil de querer.
Quizá simplemente estabas acostumbrada a recibir menos de lo que necesitabas.
A veces una persona nueva no llega para enseñarte a amar.
Llega para mostrarte todo lo que habías aprendido a aceptar como si fuera normal. 💜