Habitarnos
en tiempos de resistencias
y entramados.
Habitarnos en el vacío,
sin morir,
en el todo que hay en la nada.
Habitarnos dentro y fuera,
del conocido desconocido.
Habitarnos sintiendo el contorno,
desplegando los límites,
a nuevas fronteras flexibles.
Habitarnos en la presencia,
de sentir,
amor,
con y sin miedo.
Habitarnos,
fuera de la falsa creencia
de la escasez del vacío.
Habitarnos brotando,
renaciendo,
metamorfoseando,
mutando.