14 de octubre del 2020
Y cuando una emoción fuerte se apodera de ti, sabes que no tienes más escapatoria que dejarlo salir. Ese fuego interior, esa tensión que se da en todo tu cuerpo y esas ganas de romper todo te superan como un coloso saliendo de tu cuerpo. Te cierras hasta parecer piedra, sin escapatoria y hasta tu respiración parece golpear al mundo. No te das cuenta de la tensión de tu cuerpo hasta que sueltas todo y respiras, pero ¿para qué? Si se puede golpear a todo el mundo en el proceso. Sonrisas falsas, golpes invisibles y un fuego interno ardiente.