Acaece un momento en que la frontera entre el reposo y el desahuciamiento se desvanece.
Todo calmor mío se extingue en lento agón, hasta que el silencio esquila en la quietud más perpetua y sepulcral que la inexistencia misma, y el hálito vital se transmuta en un algor imperturbable.
Uno a uno, los dones humanos te son arrebatados:
cegarruto a la luz, insensible al tacto, despojado de aliento alguno que te pertenezca y ajeno a todo lo demás.
Mas no, no es el obscuro de lo que aguarda, pues percibirlo implica aún la existencia en testigo.
Es, en su más pura e inescrutable expresión, el absoluto vacío de todo testimonio; una decadencia infinita.
Allí nace mi verdadera patria.
En ese abismo primigenio, ya no permanece el más mínimo vestigio de haber caminado entre los ya inexistentes mortales;
solo señorea la inmensidad de la nada y uno, fundidos de tal modo que me es imposible discernir dónde concluyo y dónde tiene su exordio el abismo.
Es una simiente tan definitiva que hasta el dolor te concede el indulto, marchitándose junto a la ventura y el anhelo.
Solo resta la condena —o la gracia— de permanecer.
Los necios que contemplan este teatro sin fin desde un exterior perdido claman que el alma se despedaza en desesperación inédita, que la mente instituye sonidos sordos para poblar el desierto.
Cuán errados están…
La razón no depauta eco alguno; solo se asiste, en un trance perpetuo, a la contemplación de un ruido que jamás existió.
Ni un solo pensamiento resuena ya en las prisiones de la mente, y cada vez que el espíritu desciende a esta fosa bajotrayéndose a sí mismo, se niega con vehemencia a retornar a la sustantividad.
Existe una delicia pusilánime, una comodidad sacrílega en no profesar existencia alguna, en disolverse en el seno de la nada misma.
Allí, las leyes del tiempo perecen, y en esa amnesia cronológica radica su desbordante belleza: bien puede la conciencia quedar absuelta el breve lapso de un parpadeo, o la eternidad inalcanzable de incontables milenios.
Y es ese despojo total, esa muerte en vida,
lo es todo y nada a la vez.