Hemos pretendido saciar la sed del éxito personal abrevando en una única y exclusiva fuente, la del egoísmo individual, caracterizado por engendrar personajes despreciables, indecentes e inhumanos, ocasionadores del desecamiento de todas las otras posibles fuentes que existían alrededor de los espacios de uso colectivos, que estaban dispuestos para hacer destacar la presencia de individuos unidos de una especie común y original, de semejante aberración y decisión, la erosión resultante de los territorios, de los que emanaban los manantiales de vida, sólo ha traído la devastadora formación de extensos desiertos, entre los cuales la variabilidad genética y existencial no está encontrando suelo fértil, para mantener retoñado, florecido ni fructificado al árbol de la vida, en contra del cual estamos empeñados en talarlo.
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