Estoy cansada de ser siempre la última opción, de que siempre elijan a alguien antes que a mí. Me pregunto, ¿qué me falta? ¿Cuánto más me tengo que esforzar para ser realmente "ALGUIEN"?
Sin importar el esfuerzo, nunca es suficiente. Nunca alcanza. Solamente parezco un ente, que se esconde, que se escabulle por la oscuridad. Y esa oscuridad refleja el vacío de mi alma.
El vacío, que si me miras fijo, no hay nada dentro de mis pupilas. Que si me miras, ves lo muerta que estoy. ¿Lo raro? Es que cada uno de mis órganos sigue funcionando.
Mírenme. Pero no, por favor, mírenme de verdad. Ténganme en cuenta, mírenme y preocúpense por cada una de mis marcas, que no son físicas solamente por lo débil que soy. Mírenme a los ojos por más miedo que les dé, por más muerta que parezca. Recién ahí van a entender el porqué de todo, ese que por tanto tiempo preguntaron.
Si dijera que nadie se da cuenta de nada, estaría mintiendo. Se dan cuenta de mi vacío existencial, pero simplemente no se preocupan.
Prefieren señalar, pensando que es porque estoy simplemente frustrada con la vida, y es algo más complejo que eso, aunque a la vez puede ser verdad.
Estoy frustrada con la vida porque veo pasar los años, y veo cómo voy empeorando, y que no puedo mejorar por más pecho que le ponga a la bala. La bala siempre termina incrustándome en el pecho, por más que use un chaleco. ¿Tal vez lo coloqué mal? ¿Tal vez queda un hueco sin tapar y entra por ahí? ¿O simplemente estoy destinada a ser lastimada?
Nunca lo sabré. Solo me quedará seguir. Aguantar, aguantar y aguantar, hasta estar exhausta y simplemente descansar eternamente.