Fin del sueño.
No se había acabado todavía,
pero sucedió.
Ahora toca vivir fuera del cuento
que en su momento tan bonito nos pareció;
el mismo que fue nuestra salvación,
pero que al recibir la lluvia encima
vio su brillo y su color diluirse.
¿Y dónde estás hoy?
¿HACIA DÓNDE VAS YENDO?
Gritar vuelve todo inaudible en el vacío.
Un espacio susceptible a llenarse de cosas
invisibles a los ojos;
cosas que, de ser vistas,
solo traerían confusión y un estertor
a este engranaje absurdo.
Sin piedad para nadie, la vida busca lo mismo:
exprimir esa ternura de los ojos
que sostiene la ilusión.
Y cuando el truco se desvela, ¿por qué preocuparse?
Si al final solo seremos, para siempre,
el más grotesco y minúsculo desecho mortal.
Las mismas quejas pueriles,
y todos conocen a los culpables,
todos ven los rostros de sus verdugos.
Y aún así, se sostiene la idea de que nada puede hacerse.