[continuación del poema "Perra"]
Otra vez en el encuadre,
en el eco de la esquina,
como mancha pertinaz
que la memoria no abriga.
Te reacomodas el paso,
te proyectas en la brisa;
misma sombra, maliciosa,
misma sombra, misma risa.
Plagas de una sola pieza,
mala hierba que no expira;
te apareces otra vez,
perra mansa, perra fría.
Crece el hueso de la rabia
sin urgencia y sin prisa;
yo te miro desde lejos.
Es la calma del que aspira
a ver el filo de la tarde
y el momento en que resbalas.
No te busco. Ya estás ahí.