Casi todos tenemos algo escrito que nunca salió. Esta idea no es para mandarlo.
Toma esa carta, la que está guardada o la que nunca llegaste a escribir, y escríbela al revés: desde la persona que la habría recibido, contestando.
La regla es que esa persona no puede saber lo que tú sabes hoy. Solo tiene lo que tenía entonces.
Sale más raro de lo que parece. A mí me salió una carta más corta de lo que esperaba y con un reproche que no vi venir.
¿Qué te contesta esa persona que tú nunca te dijiste?