Ya no puedo ser yo. Ya nunca podré ser la misma. Me duele todo mi cuerpo, mi corazón y mi alma. Mi espíritu entristecido. Mi inteligencia revolcada por creer nuevamente en el infeliz e infiel. Me da asco su acceso y sentirme así.
Ya no podré ser sana. Mi cerebro está totalmente dañado. Me duele, me duele y me dan ganas de morir.
Ojalá, en mis leves momentos de felicidad, tenga presente todo el daño. Me olvido del dolor y de sus engaños.