Desde mi absurda manera de querer, te digo y te reclamo. ¿Podríamos intentarlo una vez más? Morir intentando, sería un placer.
Te quiero y te deseo.
Sin embargo, desde mi racionalidad te suelto y digo se feliz o al menos inténtalo.
Yo vivo tranquila a mi manera, sin tu presencia, en paz, uniendo los pedazos de mi corazón y de mi alma que quedaron en el suelo.
En todas mis contradicciones te digo:
Un día serás olvido y un día yo seré un sol de verano, radiante y hermoso.
No te quedes en mis recuerdos, ni en mis sueños, quédate lejos de mi alma y dime adiós.
La esperanza ha disminuido con el pasar de los días, así como el amor y todo lo lindo que sentía por ti.
Un día serás olvido y yo seré paz.