Entre caricias...
Soy nuevo en la pagina web
Todo siempre será igual
siempre llego al mismo final
sin importar pase, lo que pase
Su respiración estaba alterada.
La habitación estaba oscura,
Apenas la luz de la luna entraba por lo que la cortina no tapaba
-¿Sabes existe una manera de acabar con todo?
Me miró a los ojos mientras hablaba
aunque yo no lograba entender con claridad.
Su mirada se volvía amarillo, ese amarillo cansado de
quien lleva demasiadas noches sin dormir.
color opacos soledad
Derramaban lágrimas grises en su piel oscura.
Abrió la boca como si fuera a decir algo.
Entre sus dientes habían labios
Y en sus labios no había donde habitar
En su ansiedad se ocultaban palabras.
-Ya no quiero esto.
Estaba sentado en la cama.
Arañando y llevándose la sábana gris consigo
Lloraba y lloraba como quien tuviera lágrimas para regalar.
El anhelo a no ser se apoderaba de sus garras
-Todavía haces ese ruido cuando tienes miedo.
Empezó a jalar su pelo.
Su respiración estaba alterada
La habitación estaba fría
Las cortinas se abrieron en una fuerte brisa
La luna entró sin preguntar
-¿Sabes existe una manera de acabar con todo?
Me volvió a repetir.
-Prometiste enseñarme tu canción.
–¿Cuál?
-La que decías que escribirías cuando fueras feliz.
Un pequeño silencio llenó la habitación
Su cabeza bajaba mas hasta estar pegada al colchón
Sentí su calma.
–Todavía recuerdo cuando desafinabas intentando escribirla.
Sus hombros descansaron
Mi voz quería quebrarse,
pero alguien tenía que sostener el silencio.
–Haz sido un muy buen chico...mi pequeño tontin
Le regale una pequeña sonrisa
Mi dulzura le hizo regresarmela.
Pase mi mano por su cabeza de cables enredados
sin conexión a una mente cuerda y clara,
se movió disfrutando de mis caricias.
Cosa perdida en la nada de un ser autosuficiente para los demás.
La habitación seguía respirando.
Caricias y caricias.
Sus ojos se tornaron paz,
descansaron en mis palabras
-Tu pelo está más suave de lo normal.
Contestó con unos sonidos cortos
y su decepción cayó en lágrimas vacías
lágrimas de consuelo y no de rabia
Mi mano bajaba a su rostro,
secando cada una de esas lágrimas
deseaba abrazarlo con todo mi corazón
–Necesitaba alguien quien me acuerde que solo es una etapa.
Su voz sonó calmada entre sus lloriqueos
mis brazos temblaban ante mis deseos.
Ver un ser de luz siendo consumido por
la ausencia.
Te extraño.
Su mirar y suspirar se encontraron con su reflejo
La puerta del baño estaba abierta
Al lado de la cama
Se podía ver entera en el pequeño espejo de la distancia
Solo una persona
y una cuerda amarrada en su cuello.
–Pero no lo hay.
Afuera comenzaban a cantar los primeros pájaros.
ojala y los hubiera escuchado pero dentro de la habitación la noche aún seguía