Te oigo, pero no te veo. Te siento, pero no logro encontrarte.
¿En dónde te quedaste? Te necesité aquí.
¿Cómo pudo acabar así? ¿Cómo llegamos hasta este punto?
En tus ojos puedo ver que esto no es normal. En tus ojos puedo ver ese deseo que reclama tu ser, un deseo que ya no parece encontrarme a mí.
Y entonces me pregunto:
¿En qué momento dejó de ser nuestra casa?