Dicen que si alguien realmente te ama, encontrará la manera de quedarse. Y que si no te ama, encontrará la manera de dejarte ir.
Y quizá lo más bonito de entender esto es que, en cualquiera de las dos, tú ganas.
Si te ama, no tendrás que vivir preguntándote si siente lo mismo. No tendrás que perseguir respuestas, insistir para que se quede o convencer a alguien de que vale la pena elegirte. Porque cuando alguien quiere estar en tu vida, también busca la forma de demostrarlo.
Y si no te ama, aunque al principio duela, también ganas.
Porque dejas de esperar a alguien que no estaba destinado a quedarse. Dejas espacio para personas que sí quieran conocerte, cuidarte y compartir contigo sin hacerte sentir que tienes que ganarte un lugar en sus vidas.
A veces pensamos que perder a alguien significa perder.
Pero no siempre es así.
A veces perder a alguien es recuperar tu tranquilidad. Es recuperar el tiempo que pasabas esperando un mensaje, una respuesta o una señal. Es volver a ti después de haber puesto demasiada atención en alguien más.
Por eso, quizá no tengas que preocuparte tanto por si esa persona encuentra la manera de quedarse.
Si quiere estar, encontrará el camino.
Y si decide irse, aunque duela, también te estará mostrando el camino que debes tomar tú.
Porque al final, no pierdes a alguien que no quiso quedarse.
Solo ganas la oportunidad de encontrar a alguien que sí quiera hacerlo.