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El Hablar en Lenguas: ¿Es bíblico? ¿Alguien lo inventó? Pregunta Sin responder

usjgabriel
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Si alguna vez has pasado por fuera de una iglesia cristiano un fin de semana, o si has navegado por videos de religión en redes sociales, seguro te has topado con una escena muy particular: personas…

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Si alguna vez has pasado por fuera de una iglesia cristiano un fin de semana, o si has navegado por videos de religión en redes sociales, seguro te has topado con una escena muy particular: personas que, en medio de una música intensa y una fuerte carga emocional, cierran los ojos, entran en una especie de trance y comienzan a emitir sonidos, sílabas o palabras que nadie a su alrededor puede descifrar. A esto se le conoce popularmente como "hablar en lenguas".

Para millones de personas en el mundo, este fenómeno es la prueba máxima de que el Espíritu Santo está tocando a un ser humano. Para otros, es motivo de confusión, escepticismo o incluso incomodidad. Pero más allá de lo que sintamos al ver estas escenas, la pregunta obligatoria para cualquiera que busque la verdad con seriedad es: ¿De dónde salió esta práctica? ¿Es esto lo que realmente hacían los primeros cristianos en la antigüedad, o es algo que se inventó en el camino?

Para responder de forma transparente y con pruebas reales, tenemos que separar la tradición popular de los datos históricos y los textos originales.

El Contexto Bíblico: ¿De qué "lenguas" hablaba el Nuevo Testamento?

Cuando vamos a las raíces del cristianismo en el siglo I, descubrimos que el Nuevo Testamento sí documenta el don de lenguas, pero bajo un contexto completamente diferente al éxtasis que vemos hoy en la televisión:

El milagro de los idiomas reales (Hechos 2:1-11): El evento fundacional ocurre en el día de Pentecostés. El texto original griego utiliza términos que describen idiomas humanos reales y existentes que los apóstoles jamás habían estudiado (lo que técnicamente se llama xenoglosia). Jerusalén estaba llena de judíos extranjeros que hablaban diferentes idiomas de la época, y el milagro fue que «cada uno les oía hablar en su propia lengua» (v. 6). El propósito era estrictamente misional: derribar las barreras del idioma para que todos entendieran las maravillas de Dios.

La necesidad de orden (1 Corintios 14): En la ciudad de Corinto las cosas se estaban saliendo de control en las reuniones. El apóstol Pablo interviene para poner orden y deja una regla muy clara: si alguien va a hablar en una lengua que la congregación no entiende, es obligatorio que haya un intérprete (v. 28). Si no hay nadie que traduzca el mensaje a un idioma entendible para todos, el mandato de Pablo es tajante: la persona debe callar en la iglesia. Pablo cierra su argumento con una frase clave: «Dios no es Dios de confusión, sino de paz» (v. 33).

El Contexto Histórico: El día en que el milagro se volvió metáfora

Tras la muerte de los apóstoles, el milagro individual de hablar idiomas extranjeros de forma repentina dejó de manifestarse en la iglesia primitiva debido a la pérdida de la autoridad del sacerdocio original. Aquí ocurre la primera gran intervención humana: inventar una teología para justificar la falta de milagros.

El ejemplo escrito más claro lo tenemos en el siglo IV con Agustín de Hipona. En su Tratado 32 sobre el Evangelio de Juan, Agustín documenta que los fieles le reclamaban por qué en los bautizos ya nadie hablaba en las lenguas de todas las naciones como en los días de Pedro. Al no tener un milagro real que mostrar, Agustín recurrió a una explicación filosófica: argumentó que el don no había desaparecido, sino que ahora era "colectivo". Dijo que como la iglesia ya era grande y estaba en todo el mundo, la iglesia misma ya hablaba todos los idiomas a través de sus miembros.

Desde la perspectiva de la Restauración, este escrito de Agustín es una joya histórica porque documenta el momento exacto de la Gran Apostasía: cuando se pierde el poder real del Espíritu Santo y los líderes tienen que inventar metáforas corporativas para tapar la falta de milagros literales.

 

La Invención del Éxtasis Moderno (Siglo XX)

Si los primeros cristianos hablaban idiomas reales y la iglesia medieval lo convirtió en una metáfora, ¿de dónde salieron los balbuceos incomprensibles actuales? Tienen fecha y lugar de nacimiento:

1901 (Topeka, Kansas): Un predicador llamado Charles Parham comenzó a enseñar que el bautismo del Espíritu Santo requería obligatoriamente la evidencia física de hablar en lenguas. Charles nació el 4 de junio de 1873 en Iowa, Estados Unidos. Desde muy joven sufrió graves problemas de salud, incluyendo fiebre reumática recurrente, lo que marcó su carácter y lo llevó a interesarse profundamente en las doctrinas de la sanidad divina. A los 15 años comenzó a predicar de forma independiente y más tarde se unió a la Iglesia Metodista Episcopal, aunque la abandonó pronto al no estar de acuerdo con las estructuras eclesiásticas tradicionales.

A finales del siglo XIX, Parham absorbió las ideas del llamado Movimiento de Santidad (Holiness Movement), el cual enseñaba que los cristianos debían buscar una "segunda obra de gracia" o una experiencia posterior a la conversión que los santificara por completo. Parham fundó un hogar de sanidad en Topeka, Kansas, y comenzó a publicar una revista religiosa, buscando revivir el poder espiritual de la iglesia del Nuevo Testamento. En octubre de 1900, Parham abrió el Colegio Bíblico Betel en una mansión inacabada de Topeka. Reunió a unos 40 estudiantes con un único propósito: estudiar la Biblia para descubrir cuál era la evidencia real y tangible de que una persona había recibido el "Bautismo del Espíritu Santo".

En diciembre de 1900, Parham tuvo que salir de viaje y dejó a sus alumnos una tarea: estudiar el libro de Hechos de los Apóstoles y determinar qué señal física acompañaba siempre al Espíritu Santo. Al regresar, todos los estudiantes coincidieron en la misma respuesta: el hablar en lenguas.

Durante un servicio de oración en la víspera de Año Nuevo, una estudiante llamada Agnes Ozman le pidió a Parham que le impusiera las manos. Según los registros de la escuela, Ozman comenzó a hablar en lo que Parham y los presentes identificaron erróneamente como "idioma chino", afirmando que pasó tres días sin poder hablar en inglés. Pocos días después, el propio Parham y el resto de los estudiantes experimentaron el mismo fenómeno.

La verdadera intervención humana de Parham no fue el evento en sí, sino la teología que construyó a partir de él. Él fue el primer teólogo en la historia en unir dos conceptos que la Biblia no asocia obligatoriamente: enseñó que el Bautismo del Espíritu Santo es una experiencia obligatoria posterior a la salvación, y que la única e indispensable evidencia física inicial de ese bautismo es hablar en lenguas. Si no hablabas en lenguas, según Parham, no estabas completamente lleno del Espíritu Santo.

El error de la Xenoglosia: Inicialmente, Parham creía que sus estudiantes hablaban idiomas humanos reales (xenoglosia) y que esto permitiría a los misioneros ir a predicar a China o África sin necesidad de estudiar los idiomas nativos. Sin embargo, cuando los primeros misioneros de su movimiento viajaron al extranjero, descubrieron con frustración que los nativos no entendían una sola palabra de sus balbuceos, lo que obligó al movimiento a redefinir el don más tarde como "lenguas celestiales" o incomprensibles (glosolalia).

 

 

El impacto en la Calle Azusa y últimos años
En 1905, Parham trasladó su centro de operaciones a Houston, Texas, donde abrió otra escuela bíblica. Fue allí donde un predicador afroamericano llamado William J. Seymour asistió a sus clases. Debido a las leyes de segregación de la época, Seymour tuvo que escuchar las lecciones de Parham sentado en el pasillo, a través de la puerta abierta.

Seymour tomó la doctrina de Parham, viajó a Los Ángeles en 1906 y desató el famoso Avivamiento de la Calle Azusa, el cual masificó el pentecostalismo a nivel mundial. Fue aquí donde el ser humano reinterpretó por completo el concepto bíblico, adoptando los trances místicos, los desmayos y los sonidos incoherentes individuales (glosolalia), alejándose del orden y la lógica de los idiomas de Pentecostés. Parham visitó la Calle Azusa unos meses después, pero quedó horrorizado por el desorden, los trances y el comportamiento extático de las reuniones de Seymour, distanciándose del movimiento que él mismo había ayudado a engendrar.

Parham pasó el resto de su vida como un evangelista itinerante independiente, envuelto en controversias y divisiones doctrinales, hasta su muerte el 29 de enero de 1929 en Kansas.

 

El Don de Lenguas: La Restauración del Orden Divino frente al Éxtasis y la Metáfora

La necesidad de conectarse con lo divino ha llevado a la humanidad a buscar manifestaciones tangibles del Espíritu Santo a lo largo de los siglos. En el escenario religioso contemporáneo, pocas expresiones son tan llamativas y emocionalmente cargadas como la glosolalia, el fenómeno donde congregaciones enteras emiten sonidos e idiomas incomprensibles en un estado de alta excitación espiritual. Para muchos, este desborde emocional es el sinónimo inequívoco de la presencia de Dios.

Sin embargo, cuando se analiza el panorama con rigor histórico y escritural, surge una tensión inevitable entre el misticismo del siglo XX y los patrones del Nuevo Testamento. Para un seguidor de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el don de lenguas no es un misterio indescifrable ni un descontrol de la mente. La doctrina de la Restauración afirma la vigencia absoluta de este don, pero lo rescata de los extremos humanos para devolverlo a su propósito original: ser una herramienta racional, útil y ordenada para la edificación del alma y la proclamación del evangelio.

El Contexto en las Escrituras Modernas: El Propósito de la Elocuencia. A diferencia de las corrientes teológicas que consideran que los milagros y los dones espirituales cesaron con la muerte de los antiguos apóstoles, la fe de los Santos de los Últimos Días se sostiene sobre la base de un cielo abierto.

El séptimo Artículo de Fe, redactado por el profeta Jose Smith, es una declaración directa de esta continuidad: «Creemos en el don de lenguas, profecía, revelación, visiones, sanidades, interpretación de lenguas, etc.». No obstante, la vigencia del don no implica la aceptación del caos. El Libro de Mormón define con precisión qué significa comunicarse bajo la influencia del Espíritu Santo, ligando el don a la claridad del mensaje de Jesucristo: ... ¿cómo podríais hablar en la lengua de ángeles sino por el Espíritu Santo? Los ángeles hablan por el poder del Espíritu Santo; por tanto, hablan las palabras de Cristo» (2 Nefi 32:2).

Bajo esta óptica restaurada, "hablar en lengua de ángeles" no tiene nada que ver con balbucear sílabas inconexas en un altar. Significa hablar con tal elocuencia, pureza y poder espiritual que las barreras del entendimiento humano se rompan. El milagro bíblico y moderno no radica en el misterio de lo que se dice, sino en la capacidad divina de hacer comprensible la verdad.

La Evidencia de la Apostasía: Cuando el Milagro se convirtió en Filosofía.
Para comprender por qué fue necesaria una restauración de este don en 1830, es fundamental revisar los archivos de la historia de la iglesia primitiva con las fuentes primarias en la mano. Tras la pérdida de la autoridad del sacerdocio original, la manifestación literal de hablar idiomas extranjeros por el Espíritu (la xenoglosia) desapareció de la iglesia principal. Ante esta preocupante ausencia de poder espiritual, los líderes teológicos de la antigüedad no buscaron recuperar el don perdido, sino que recurrieron a una pirueta filosófica para justificar la falta de milagros ante sus fieles.

El testigo histórico de esta transición es Agustín de Hipona en el siglo IV. En su Tratado 32 sobre el Evangelio de Juan (Sección 7), Agustín responde a los reclamos de los miembros que se preguntaban por qué los recién bautizados ya no manifestaban el don de lenguas como en el día de Pentecostés. Su respuesta consolidó una metáfora institucional que duraría siglos:

«¿Por qué nadie habla en las lenguas de todas las naciones? Porque la Iglesia misma habla ya en las lenguas de todas las naciones... la Iglesia difundida por las naciones habla en todas las lenguas».

Para la perspectiva teológica de un Santo de los Últimos Días, este documento es una evidencia explícita de la Gran Apostasía. Al carecer del milagro real e individual, la teología medieval inventó la idea de que el don ya no era personal, sino corporativo. Se reemplazó el poder directo del Espíritu Santo por el crecimiento geográfico y político de la institución visible, normalizando una iglesia que justificaba teológicamente su propia falta de poder espiritual.

La Experiencia Primitiva SUD: El Esplendor y Regulación del Don
Para analizar este tema con total honestidad histórica, es necesario reconocer que el don de lenguas se manifestó de forma muy abierta y literal durante los primeros años de la Restauración. En las décadas de 1830 y 1840, tanto hombres como mujeres de la Iglesia experimentaron efusiones espirituales profundas. El propio Brigham Young conoció al profeta Joseph Smith en 1832 expresándose mediante el don de lenguas.

Asimismo, las mujeres de la naciente Sociedad de Socorro desempeñaron un papel protagonista en estas manifestaciones. En sus reuniones semanales, era común que líderes respetadas como Eliza R. Snow se pusieran de pie para hablar o cantar una hermosa melodía en una lengua desconocida, mientras que Zina D. H. Young, poseedora del don de interpretación, traducía el mensaje al inglés para traer consuelo, instrucción y profecía a la congregación. La Iglesia defiende la total autenticidad y divinidad de estas experiencias del siglo XIX, las cuales sirvieron para confirmar la fe de un pueblo duramente perseguido.

Sin embargo, a diferencia del desorden que se observa en otras corrientes, estas manifestaciones divinas primitivas eran profundamente cuidadas y guiadas bajo el orden del sacerdocio. El profeta Joseph Smith no buscaba apagar ni censurar este hermoso don en los miembros; al contrario, animaba a los santos y a las hermanas de la Sociedad de Socorro a buscar los dones del Espíritu con fe. Su papel fue el de un maestro y pastor protector que les enseñó a discernir para que no fueran engañados por influencias falsas del mundo. Fue en ese contexto de guía y cuidado espiritual que el Profeta enseñó la necesidad de que el don siempre edificara de forma clara:

...ninguna persona es un heraldo de la verdad cuando habla en lenguas a menos que sea interpretado (Times and Seasons, 1842).

Joseph Smith determinó que el don de lenguas era un regalo sagrado para consolar y testificar, pero que no debía usarse para dictar doctrina o gobernar a la Iglesia. Si no había un intérprete presente que permitiera la edificación clara y racional de la congregación, el orden del Espíritu requería guardar el mensaje en privado, asegurando así que las reuniones se mantuvieran en un ambiente de luz, paz y mutuo entendimiento.

Xenoglosia Práctica: La Maduración del Don en la Obra Misional
A medida que la Iglesia avanzó hacia el siglo XX, los dones espirituales no se apagaron, sino que se adaptaron a las nuevas necesidades del reino de Dios. Con la llegada de los movimientos pentecostales en 1901 (Charles Parham) y 1906 (Calle Azusa), la adoración en el mundo protestante se volcó hacia cultos ruidosos, trances extáticos y sonidos incoherentes. Para distanciarse de esa confusión emocional y preservar la reverencia, los profetas modernos (como el presidente Joseph F. Smith) desaconsejaron la práctica de lenguas desconocidas en las reuniones privadas y canalizaron el don hacia su propósito original, misional y más sutil.

El profeta Joseph Smith ya lo había delimitado con precisión:

El don de lenguas fue dado con el objeto de predicar a los extranjeros; pero no se dio para gobernar a la Iglesia ni para que se introdujera en ella (Enseñanzas, pág. 297).

Este enfoque práctico de la xenoglosia es el milagro cotidiano de la Iglesia global de hoy. Decenas de miles de misioneros de 18 y 19 años son enviados a servir en rincones del mundo cuyos idiomas nativos jamás han escuchado. Tras un periodo de preparación sumamente corto en los centros de capacitación, y mediante una fe activa, estos jóvenes reciben una asistencia espiritual real que les permite asimilar gramáticas complejas, pronunciaciones ajenas y vocabularios profundos (como el mandarín, el tagalo, el alemán o el quechua). El milagro ya no ocurre en el descontrol de un trance en un altar, sino en el esfuerzo diario por comunicarse, permitiendo que personas de todas las naciones escuchen las verdades de Cristo en su propio idioma nativo con total elocuencia y orden.

En conclusión, desde mi perspectiva personal como seguidor de la fe SUD, el verdadero don de lenguas se aleja tanto de la abstracción metafórica de la Edad Media como del caos emocional del siglo XX para erigirse como un testimonio de utilidad, reverencia y restauración. Reconocemos con orgullo la divinidad de las manifestaciones del pasado de nuestra iglesia, pero entendemos que el Espíritu opera con un diseño inteligente. El milagro restaurado no busca el descontrol del intelecto humano; busca la edificación de los hijos de Dios. No se encuentra hoy en los gritos de un avivamiento, sino en la voz clara y el lenguaje comprensible de un misionero que, guiado por el poder del Espíritu Santo, logra que un corazón ajeno comprenda que el cielo sigue abierto y que Dios sigue hablando a la humanidad en su propia lengua.

 Guía de estudio: Las lenguas en el Nuevo Testamento

Si vamos a debatir sobre qué es bíblico y qué fue inventado, las escrituras tienen que ser nuestro primer filtro. Aquí les dejo la lista completa y exacta de las referencias donde se menciona, practica y regula el don de lenguas en la Biblia. Está organizada cronológicamente para que puedas revisar por ti mismo desde la promesa original de Jesús hasta las reglas tan estrictas que puso el apóstol Pablo para prohibir el caos y la confusión en las reuniones. ¡Lee los textos y saca tus propias conclusiones!

 

1. La promesa de Jesús (Los Evangelios)

  • Marcos 16:17

«Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas».

  • Contexto: Es la única mención del don en los cuatro Evangelios. Jesús lo profetiza como una señal de poder que acompañaría a sus discípulos para la expansión de su mensaje tras su partida.

2. La manifestación literal como idiomas reales (Hechos de los Apóstoles)

  • Hechos 2:4-6, 11

«Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen... y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua... les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios».

  • Contexto: El día de Pentecostés. Es la referencia clave de la xenoglosia. El texto detalla que eran idiomas extranjeros reales de la época (partos, medos, elamitas, habitantes de Mesopotamia, etc.) y su propósito fue puramente misional.

  • Hechos 10:44-46

«...el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión... se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios».

  • Contexto: La conversión del centurión Cornelio (el primer gentil). El don sirvió aquí como una señal divina para Pedro y los líderes judíos de que los extranjeros también tenían derecho al bautismo.

  • Hechos 19:6

«Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban».

  • Contexto: Ocurre en Éfeso con doce discípulos que solo conocían el bautismo de Juan. Al recibir el Espíritu Santo por la imposición de manos de un apóstol, manifestaron el don junto con la profecía como señal de su conversión.

3. La regulación y el orden del don (Las Epístolas de Pablo)

  • 1 Corintios 12:10, 28, 30

«...a otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas... ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?».

  • Contexto: Pablo clasifica las lenguas como un don más dentro del cuerpo de la Iglesia, dejando claro que no todos los miembros reciben el mismo don y que hablar en lenguas no es un requisito obligatorio para demostrar la salvación.

  • 1 Corintios 13:1

«Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe».

  • Contexto: El famoso capítulo del amor. Pablo usa una hipérbole (exageración) para decir que incluso si alguien alcanzara la cúspide de la elocuencia (el idioma de los ángeles), sin caridad su don no vale nada ante Dios.

  • 1 Corintios 14:2, 5

«Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios... Pero mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a menos que las interprete para que la iglesia reciba edificación».

  • Contexto: Pablo explica que hablar en un idioma que la congregación ignora no sirve de nada a la comunidad, por lo que prefiere la profecía (la predicación clara) antes que las lenguas sin traducir.

  • 1 Corintios 14:19, 22

«...pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida... Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos...».

  • Contexto: Se enfatiza el uso racional del lenguaje. Las lenguas debían servir para que el extranjero (el incrédulo) entendiera, no para confundir a los que ya eran miembros.

  • 1 Corintios 14:27-28, 33, 40

«Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios... pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz... pero hágase todo decentemente y con orden».

  • Contexto: El filtro del orden. Aquí está el límite apostólico que prohíbe el caos: máximo tres personas, una por una, y si nadie puede traducir, silencio obligatorio.

 

¿Cómo ven el Don de Lenguas las diferentes religiones?

Para entender que la idea de "hablar en lenguas" no significa lo mismo para todo el mundo, preparé esta tabla comparativa. En ella se compara de forma muy directa cómo se interpreta y se vive este don en las principales corrientes religiosas, desde el éxtasis del siglo XX hasta la xenoglosia práctica (el milagro de hablar idiomas reales). Esta comparación te permitirá ver con total claridad cómo la perspectiva SUD rescata el equilibrio bíblico entre el poder milagroso y el estricto orden eclesiástico.

Una comparación de “El Don de Lenguas en las Religiones”

Religión / Corriente

Tipo de Manifestación

¿Es obligatorio para salvarse?

Propósito y Práctica en la Vida Real

Pentecostalismo / Carismáticos

Glosolalia (Sonidos extáticos, balbuceos o "lenguas angelicales").

, en muchas de sus ramas se exige como la "evidencia inicial" del Bautismo del Espíritu Santo.

Se practica colectivamente en cultos de alta intensidad emocional. El creyente entra en un trance individual como señal de comunión mística directa con Dios.

Catolicismo Tradicional y Órtodoxos

Ninguna actualmente (Cesacionismo histórico).

No.

Creen que el don de Pentecostés fue un milagro exclusivo del siglo I d.C. para fundar la Iglesia. Consideran que la práctica moderna es fruto de la sugestión emocional.

Protestantismo Histórico (Bautistas, Presbiterianos)

Ninguna actualmente (Cesacionismo).

No.

Sostienen que los dones milagrosos cesaron al completarse el canon de la Biblia. Interpretan que el texto bíblico exigía siempre idiomas reales, rechazando los balbuceos modernos.

Judaísmo

No aplica.

No.

No contemplan un "don de lenguas" místico. Valoran el estudio formal e intelectual de los idiomas santos (hebreo y arameo) para la lectura de la Torá.

Islam

No aplica.

No.

No existe un don de lenguas extático. Sin embargo, creen que el Corán fue revelado en un árabe tan perfecto y elocuente que su recitación pura es, en sí misma, un milagro lingüístico.

Perspectiva Personal SUD

Xenoglosia Práctica (Capacidad espiritual para hablar idiomas humanos reales).

No. Es un don espiritual, no un requisito de salvación.

El don está vigente, pero requiere estricto orden. Su manifestación principal se vive en el programa misional global, donde jóvenes aprenden idiomas extranjeros complejos en semanas para predicar el Evangelio.

 

 

 

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