AGUSTÍN: El narrador y guía del caos, intentando mantener la cordura.
DAHIANA (Mamá): Alegre, directa, sin rodeos afectivos, empujando siempre para adelante.
JULIETA: La hermana, firme, de pocas palabras pero atenta.
JUANA: La abuela, seria a su manera, blanco de las bromas cariñosas de todos.
CELIA: Tía abuela, imponente, impecable, carismática y elegante.
JULIO: Tío abuelo, humilde, con la radio pegada al oído escuchando las carreras.
CARMELO: Tío abuelo, perdido en su propio mundo pero entrañable.
ADRIANA: Tía de carácter variable, pasa de la risa al reclamo en un segundo.
DARÍO: Pareja de Adriana, bonachón, se ríe con y de todos.
MAIRA: Tía sentimental, al borde del colapso emocional por la logística familiar.
NICOLÁS: Pareja de Maira, el chistoso incansable.
DAMIÁN: Tío impecable, perfume caro, porte serio que se quiebra con una carcajada.
TAVO: Tío de mirada dura, cara de pocos amigos pero que desternilla a todos.
NATALIA: Ex pareja del tío fallecido, un torbellino de alegría, trabajo y resiliencia.
MELINA: Prima "cheta", pegada a su iPhone XR.
FACUNDO: Primo bien vestido, compinche de Melina.
IAN: Primo directo, extremadamente sincero y desinhibido.
RENATA: Prima rebelde, haciendo de las suyas.
VALENTINA: 22 años, luchadora, cargando con los hijos Aitana y Naitan.
DYLAN: Esposo de Valentina, recién llegado del trabajo.
CAMILA: En el liceo, intentando posar de cheta con éxito moderado.
SANTINO: Correteando en bicicleta o picando la pelota de fútbol.
LORENZO: 5 años, puro fuego de Aries.
FLOR, ALEX, ANTONY, JOAQUÍN, ENZO, DELFINA (BEBA), BRIANA (BEBA): El resto de la masa familiar orbitando la escena.
ESCENA ÚNICA
(El patio de la casa está desbordado. Hay sillas de plástico de distintos colores, cajones de cerveza dados vuelta como banquetas, una parrilla echando humo al fondo y una mesa larga donde no entra un alma. Música tropical suena despacio de un parlante bluetooth. Es agosto de 2026).
(AGUSTÍN camina hacia el frente del escenario mientras el resto de la familia habla toda al mismo tiempo, generando un murmullo caótico pero cálido).
AGUSTÍN: (Al público) Si alguna vez intentaron juntar a más de treinta personas de la misma sangre en un espacio de diez por diez, ya saben cómo termina esto. Acá no hay filtro, no hay protocolo y definitivamente no hay silencio. Bienvenido a mi familia.
(DAMIÁN entra a escena. Viste una camisa impoluta y deja una estela de perfume caro).
DAMIÁN: (Serio, mirando el reloj) Dije a la una. Son la una y media. ¿La carne todavía no está?
TAVO: (Con cara de pocos amigos, mirándolo fijo) Tranquilo, Damián, no te vas a manchar el cuello de la camisa. Si tenés hambre, comete un pedazo de pan.
(Todos en la mesa sueltan la carcajada).
DARÍO: (Tentado de risa) ¡Qué grande el Tavo! Te clava la mirada de asesino y te mata de risa, ¡no falla nunca!
DAHIANA: (Saliendo de la cocina con una fuente de ensalada de papa y huevo, riéndose) ¡Dejen de pelear y acomódense que no hay lugar para todos! Agustín, alcanzá aquellas sillas de la vecina.
AGUSTÍN: Ma, la vecina no está.
DAHIANA: Bueno, tráete dos cajones entonces. Hay que arreglarse con lo que hay, como siempre. ¡Acá nadie se muere de hambre!
(JUANA está sentada en el sillón principal con cara de póquer. JULIETA está a su lado).
JULIETA: Abuela, ¿querés agua o un mate?
JUANA: (Seca) Quiero que no me griten en la oreja, eso quiero.
(IAN pasa por al lado, la escucha y se frena).
IAN: ¡Pero abuela, si vos sos la primera que te ponés sorda cuando te conviene para no oír a mi madre Adriana!
ADRIANA: (Pasando de la calma a la indignación en un segundo) ¿Qué dijiste de mí, Ian? Mirá que estoy en un día tranqui, pero no me busques porque me salta la térmica.
DARÍO: (Abrazando a Adriana) Ya pasó, vieja, no le hagas caso al botija.
MAIRA: (Limpiándose una lágrima de emoción mientras mira a todos) Es que verlos a todos juntos me da una cosa en el pecho... Me pongo re sentimental. Miren a la familia que tenemos.
NICOLÁS: (Haciendo una mueca chistosa) Maira, no empieces a llorar antes de la picada que me diluís las papitas picantes.
(SANTINO entra cruzando el patio con la bicicleta, casi pisando a LORENZO).
MAIRA: ¡Santino! ¡Te dije mil veces que la bici acá no! ¡Andá para afuera o te saco la pelota!
SANTINO: ¡Pero mama, si en la calle no hay nadie! ¡Voy a jugar al fútbol con los pibes! (Sale disparado).
LORENZO: (Pateando una Silla, enojado) ¡Yo también quiero! ¡Soy de Aries, hago lo que quiero!
DAHIANA: (Mirando a Lorenzo) Este enano tiene cinco años y te maneja un ejército. Que Dios nos agarre confesados.
(Entra NATALIA cargando dos bolsos enormes, riéndose a carcajadas, seguida por FLOR, ALEX con la beba BRIANA, ENZO, ANTONY y JOAQUÍN).
NATALIA: ¡Buenas, buenas! ¡Llegó la alegría de esta casa! Traje refrescos, traje ensalada y traje a toda la banda. ¿Dónde nos sentamos?
CELIA: (Impecable, peinada de peluquería, sacudiéndose una mota de polvo del saco) Natalia, querida, sentate acá al lado mío. Dejá que los muchachos busquen lugar al fondo. Agustín, alcanzale una copa a tu tía.
MELINA: (Mirando su iPhone XR, hablando con tono cheto) Ay, tía Celia, este lugar no tiene buena luz para las fotos, ¿podemos cambiar de lado?
FACUNDO: (Acomodándose la campera de marca) Meli, dale, no seas pesada. Sentate ahí que el sol pega re bien.
CAMILA: (Tratando de imitar el tono de Melina, acomodándose el pelo) O sea, sí, obvio, la luz de este patio es re súper aesthetic...
JULIETA: (Mirando a Camila con una sonrisa sardónica) Camila, vas al liceo a la vuelta de casa, dejá de hablar como si vivieras en un barrio privado.
(Toda la mesa estalla en risas. CAMILA se cruza de brazos sonriéndose).
(Al fondo, JULIO tiene la radio pegada a la oreja).
JULIO: ¡Atención! ¡Tercera carrera en el Maroñas! ¡El número cuatro viene en la punta! ¡Ese caballo me va a pagar el asado del domingo que viene!
DAHIANA: Tío Julio, si dependemos de tus caballos para comer, terminamos comiendo pasto.
CARMELO: (Mirando la cancha de al lado, sonriendo desorientado pero feliz) Lindo día para un partido, ¿no? ¿A qué hora juegan los muchachos?
AGUSTÍN: (Acercándose a Carmelo con tono suave) Ya van a jugar, tío. Tomate este juguito.
VALENTINA: (Entrando cansada, cargando a uno de los hijos, mientras DYLAN trae al otro) Buenas gente. Perdonen la hora, Dylan salió tarde del trabajo y los nenes no se querían vestir.
DYLAN: Buenas a todos. Dejé la moto afuera, ¿no molesta?
TAVO: (Mirada serio a Dylan) Si me tapás la salida de la camioneta, sí molesta. (Pausa dramática de dos segundos y le sonríe guiñándole un ojo) Mentira, che, dejala ahí. Vení a buscar un vaso de vino.
(RENATA pasa corriendo, le saca un paquete de papitas a Ian y sale huyendo).
IAN: ¡Mamá, mirá a Renata! ¡Es insoportable esta piba, se porta re mal!
ADRIANA: (Gritando hacia el fondo) ¡Renata! ¡Devolvé eso o no hay postre!
DELFINA: (Bebé en brazos de Adriana, empieza a balbucear ruidosamente).
NATALIA: (Agarrando a la bebé) Vení con la tía Naty, preciosa. Mirá lo que es esta familia, Antony, Joaquín, Enzo... miren el quilombo hermoso en el que vivimos. El tío de ustedes estaría orgulloso de ver esta mesa llena.
(Se hace un segundo de silencio emotivo. DAHIANA rompe el hielo alzando un vaso de plástico).
DAHIANA: Bueno, basta de nostalgia que se nos enfría la vida. Acá estamos los que estamos, la peleamos todos los días, a veces nos matamos, a veces no nos aguantamos, pero el domingo estamos todos acá sentados.
DAMIÁN: (Levantando su vaso, luciendo su reloj reluciente) Por la familia. Aunque Tavo me mire feo.
TAVO: (Sonriendo por primera vez) Por la familia, che.
AGUSTÍN: (Volviendo a mirar al público mientras el griterío, las risas, la radio de Julio con los caballos y las corridas de los chicos vuelven a sonar con fuerza) Y así es siempre. Un caos total, gente que grita, gente que apuesta, gente que se hace la cheta y gente que te hace reír sin decir nada. No cambiamos a ninguno.
(Todos levantan sus vasos, la cámara o los focos se van cerrando lentamente sobre la mesa llena).
TELÓN