Ya te libero, mariposa.
No te puedo robar el tiempo. Tenés tu día de vida, y sería muy egoísta de mi parte querer tenerte solo para mí mientras ese tiempo corre.
Las flores ya te reclaman. Ellas te necesitan, y yo solo disfruto de verte volar libre.
No puedo retenerte más entre mis manos. Perdón por atraparte. Me tenté con tu hermosura, pero sé que no eras mía.
Las mariposas son para mirarlas, no para tenerlas.
Vuela lejos, que desde acá te veré partir y soñaré con que, por un instante, fuiste mía.