Un soplo. El polvo acumulado en el estante quedo suspendido en el aire. Diminutas partículas danzaron sobre un rayo de luz que se escurría por las cortinas de la ventana.
Juan se quedó mirándolas por un momento, algunas le hicieron cosquillas en la nariz. Entonces comenzó a agitar el trapo húmedo que traía. Cuando sintió que el aire estaba limpio. Desmontó de su soporte aquel casco de motociclista que tenía en la pared. La mano derecha volvió a temblarle un instante.
Y de nuevo sopló. Solo que esta vez caminó hacia aquella mesa junto a la puerta. Cojeaba un poco. La mica del casco resquebrajada aún conservaba algo de su brillo, el cuerpo del casco negro mate tenía algunos arañazos. Jaló la silla y se sentó. Entonces comenzó a pasar con cuidado el trapo por toda su superficie. Al terminar se levantó y fue al cuarto de enfrente donde tenía sus herramientas.
- Ya van a ser tres meses.
La caja de herramientas estaba en la parte de debajo de un armario. Se agacho para buscar desarmadores y laca.
De regreso. Volvió a pasar el paño por la superficie, hasta asegurarse de haber eliminado todo rastro de polvo. Dejo el trapo a un lado y abrió la caja de herramientas. Tomo un destornillador. Y uno a uno quito los tornillos que sostenían la mica. La miro un momento. Y después la tiro al bote de basura. Sobre la mesa dentro de una bolsa había una nueva. La saco y comenzó a atornillarla al casco. Primero del lado izquierdo, y al incrustar el segundo. Un crujido.
Juan miró de cerca.
- Totalmente roto.
Sabía que no podría usarlo de nuevo. Aun así, de nuevo se levantó, fue al cuarto de las herramientas.
Abrió de nuevo el armario, tomó el recipiente del pegamento, cerró y lentamente fue allá donde estaba el casco.
- Ahorita quedas casi como nuevo. Solo no volveremos a rodar.
Tomo asiento de nuevo. Y levanto el casco con su mano izquierda dentro de el. Con sus dedos comenzó a levantar la estructura. Cuando todo más o menos estuvo parejo. Abrió el pegamento, y un fuerte olor a solvente se estrelló en su nariz. Agito su mano derecha. Entonces lo vertido con cuidado y generosamente sobre el área.
Al terminar tomó el casco con su mano derecha y lo dejó en la mesa para que se secara.
- ¿Negro mate o acabado pulido?
Tocó los arañazos del casco, eran profundos. Y justo después tocó su cabeza.
Un escalofrío recorrió su cuerpo.