Poco se habla del sentimiento que se vive después de pasar un fin de semana con la persona que más amas para luego tener que regresar a tu vida un domingo por la tarde.
Se siente como si tuvieses que afrontar una realidad demasiado dura, como si después de estar comiendo manjares tuvieses que comer el peor plato amargo.
Ni siquiera empezó mi semana y ya estoy extrañando mucho a Alejandro, incluso aunque nos hayamos despedido apenas hace minutos…
Me siento un poco tonta porque realmente me siento muy triste, es como si volviera a estar incompleta, sola, aburrida.
La verdad es que cuando estoy con el, siento que realmente siento las cosas, ¿me explico?, como si no estuviese en piloto automático y realmente viviera las cosas, incluso las más sencillas.
Es como si éste sentimiento fuese un efecto secundario a toda la felicidad que sentí todo este finde.
Definitivamente va a ser una semana muy larga…