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¿Cuándo pedir perdón es un acto de amor y cuándo es un acto de miedo?

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Hay algo que nunca digo cuando estoy enojada o frustrada con alguien, que es “perdón”. Boludo, qué importante que es el perdón. Ya sea que vos hayas hecho algo, que la otra persona lo haya hecho o…

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Hay algo que nunca digo cuando estoy enojada o frustrada con alguien, que es “perdón”. Boludo, qué importante que es el perdón. Ya sea que vos hayas hecho algo, que la otra persona lo haya hecho o que sea mutuo el perdón que falta decir. Pero, en serio, qué importante es el perdón, y qué poco lo digo cuando de verdad es necesario.

Mucha gente me dijo que mi perdón ya no vale, que por más que lo diga, no cuenta. Y esa gente tiene razón, porque ¿qué bien cura el perdón si no tenés ganas de decirlo desde el corazón?

Es como un “te amo”. No se dice si no lo sentís, no se dice si no estás seguro, no se dice por descarte. Pero muchas veces el perdón sí. Se utiliza muchas veces sin sentirlo desde el corazón, para sacar a una persona de encima o para simplemente quedar bien.

Qué difícil es dejar el orgullo de un lado por una cosa tan simple como un perdón.

Lo que me propongo es empezar a sentir ese perdón.

Una cosa que me pasa también es que yo, en vez de decir “perdón”, muchas veces digo “sorry”, que es más leve y no hay que sentirlo tanto desde el corazón. Es para cuando chocás a alguien en la calle, para cuando te olvidaste de hacer una presentación, para cuando te pidieron que traigas algo y no lo hiciste. Son cosas más boludas, que lo podés decir en una conversación diaria.

By the way, qué complicado que es pedir perdón muchas veces, ¿no? Cuando ese orgullo se interpone sobre el perdón y no queda otra más que pedirlo.

Odio cuando alguien reclama un perdón. Si no me salió decírtelo, será por algo. Y quedate con eso, no con un perdón falso que me estás reclamando.

Muchas veces no es el orgullo lo que me impide decirlo, sino que la bronca se interpone en mi camino y me cuesta buscar ese perdón para solucionar las cosas. Me cuesta entender que está bien tener bronca y que es parte de todo, pero además, si de mi lado está la intención de restaurar o fortalecer el vínculo, es necesario ese perdón, al que muchas veces me niego.

Una vez, con Juanpe, tuve que pedir perdón sin sentirlo.

 En el chat con mis amigas estaban pasando muchas cosas al mismo tiempo “Que traes?”, “Quien hace la vuelta?”, “Alguien le avisa que seguro llegamos tarde…?”, “Lupe contesta si tu mama te deja?!”, y en simultáneo el hablándome e insistiendo viendo mi “en linea”, “no puedo ahora.” le dije, y después al entrar denuevo al chat vi algo como “asi sos” y despues, ahi estaba, “encima ni me pediste perdón”

Y lo hice

Escribí ese perdón. No porque me hubiera nacido, sino porque sentía que era lo que tenía que decir para que estuviéramos bien de nuevo Y para volver a estar bien haria lo que fuera.


Creo que en ese momento haría lo que fuera porque él lo era todo para mi, todos los días, el único mensaje que esperaba al levantarme y antes de irme a dormir era el suyo, y si no aparecía, significaba mi humor del día. “El es perfecto”, pensaba yo, “no lo merezco”, y en ese afán de idealizar termine perdiendo a lo más importante:

Mi esencia, hacia todo lo que él quería, sin pensar ni un segundo en que era lo que yo quería, para complacerlo. Mirando hacia atrás me sorprende que haya caído en un pozo tan hondo. Un año estuve, para volver a centrarme en mi, “lo extraño” pensaba siempre. Que enseñanza que me dejaste Juanpe. No lo vuelvas a hacer