Jena, Sharon, Freddy e Iván siguen en la habitación del hospital. Tras saber que Freddy le salvó la vida, Jena se quedó asombrada pero enseguida fingió.
—Pues entonces, ¿se quedará allí viéndome o me dará ya el alta? — dijo Jena.
—Tranquila hermana, seguro que para esto está aquí el doctor Román ¿verdad?
Iván notó mucha tensión entre estos tres, así que intentó relajar el ambiente.
—Pues yo la veo bien. De hecho, si yo fuera médico la dejaría ir a su casa ahora mismo.
Tras decir esto Jena lo miró.
—¿Este quién es?
—Oh sí, se me olvidó presentarte al chico que te ayudó.
—¿Me ayudó?
—Sí hermana, él es el taxista que te trajo aquí, el chico que respondió a la llamada y me dijo que estabas aquí.
—Sí, sí, siento mucho haberle hablado así. Muchas gracias por ayudarme, me salvó la vida.
Iván se sintió avergonzado.
—No, no fue nada. De hecho fue un placer ayudarla. Todo el mérito es para el doctor, yo solo la traje aquí.
Jena miró a Freddy.
—No hay que agradecer, solo hago mi trabajo — dijo Freddy.
—Esto ya decía yo — dijo Jena.
Freddy la miró. Los dos parecían unos niños lanzándose indirectas.
—Bueno, la examinaré. Espero que al menos sepa estarse quieta ¿o también se lo tienen que enseñar?
Jena frunció las cejas sin decir ni una palabra. Freddy se acercó a ella y empezó a examinarla, desde tomarle la tensión hasta el resto de cosas. Jena estaba quieta hasta que Freddy terminó su chequeo.
—Bueno, usted está muy bien. Lo que significa que ya puede irse, pero no puede hacer cosas que aceleren su ritmo cardíaco por lo menos hasta dentro de una semana entera. Nada de deporte, nada de alcohol, solo positividad. Tendrá que tomar sus medicamentos a la hora prescrita sin falta. Si cumple con todas las normas estará totalmente recuperada en una semana o menos. Después del plazo indicado tendrá que volver para la revisión.
—Muchas gracias doctor.
—¿Alguna pregunta? — dijo Freddy.
—¿Cuándo firmará los papeles para el alta, doctor? — dijo Jena.
Iván se rió discretamente. La pregunta de Jena le hizo tanta gracia. Freddy entonces respondió.
—No se preocupe, voy ahora por ello.
Dicho esto se fue.
—Cálmate Jena, eres muy dura con él. Te recuerdo que te salvó — dijo Sharon.
—No me salvó, solo hizo su trabajo, algo súper normal creo — dijo Jena.
—Bueno, aún así te salvó, no te comportes así.
Unos minutos después volvió Freddy, se acercó a Jena que ya estaba sentada en la cama esperándolo.
—Listo, pueden irse — le dijo.
Jena al oír esto se levantó precipitadamente. Por la prisa no tuvo cuidado al bajar y tropezó con el pie de Freddy. Por poco se cae, pero tanto Freddy como Iván tenían la mirada sobre ella. Al instante los dos se precipitaron para sostenerla. Freddy la tomó por una mano e Iván por la cintura, quedando Iván y Jena frente a frente y Freddy justo detrás de ella mirándolos. Iván y Jena se miraban a los ojos, parecían incluso tener más conexión como si se conocieran antes.
Sharon vio la tensión que se había generado e intervino. Se precipitó a su hermana, separándola de Iván y soltando la mano de Freddy.
—¡Hermana! ¿Estás bien? De verdad eres un desastre con pies, casi te caes. ¿Estás bien?
—Sí.. sí.. estoy bien, estoy bien — respondió Jena confusa por lo que había ocurrido.
—Vamos, Nelly nos está esperando — dijo a Jena.
—Gracias por sus servicios doctor, nos vemos en la revisión — le dijo Sharon.
A Jena se le había ido las ganas de hablar, ella no entendió por qué se sintió tan mal. Las chicas se fueron a buscar un taxi.
Iván y Freddy se quedaron perplejos. Iván entonces se despidió de Freddy.
—Bueno, yo tengo que irme, ya es muy tarde y además quiero asegurarme que lleguen sanas y salvas. Te llamo mañana ¿qué te parece?
Freddy se concentró.
—Sí, por supuesto. Entonces hasta mañana.
Los amigos se dieron un abrazo de despedida y cada uno fue a lo suyo. Tras despedirse de Freddy, Iván corrió al encuentro de las chicas.
—¡Chicas, chicas, esperen! — gritó.
Las chicas ya habían parado el taxi, pero Iván lo hizo irse.
—Chicas, yo las acompaño. No quiero ni puedo permitir que se vayan solas después de esto. Vamos, suban — dijo Iván abriendo la puerta del taxi.
Ellas se miraron.
—Por favor — insistió.
Entonces las chicas se subieron, Iván también hizo lo mismo.
—¿Dónde las llevo lindas y hermosas señoritas? — preguntó Iván mirando a Jena con ojos casi de deseo.
—A la calle Benjamin Navales por favor — dijo Sharon.
Y entonces Iván arrancó el auto y se fueron para allá.
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*Fin del capitulo 6*