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Capítulo 5 — Papeleo Sensible Spoiler

Sreggin
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Damián se levanta, mira el reloj 7:00 AM 8 de julio, camina descalzo al baño para lavarse los dientes y prepararse para ir a trabajar, se viste saluda a su madre, le recuerda tomar sus pastillas y…

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Damián se levanta, mira el reloj 7:00 AM 8 de julio, camina descalzo al baño para lavarse los dientes y prepararse para ir a trabajar, se viste saluda a su madre, le recuerda tomar sus pastillas y parte rumbo a su trabajo. Durante el camino repasa mentalmente lo que debe hacer, una vez allí toca la puerta y el portero lo recibe con la misma cara de agotamiento que otras veces.

—Así que volviste, no creí que lo hicieras con la cara que tenías la primera vez que te vi.

—No tengo de otra señor, necesito el dinero, y no es como que me pueda echar para atrás ahora.

—Entiendo, pasa.

Luego de eso Damián ingresa al recinto y se queda esperando en lo que parece ser el lobby del lugar, donde científicos, guardias armados y algún que otro preso siendo escoltado circulan constantemente. Al cabo de unos minutos el científico de ayer lo ve y lo llama.

—Damián ¿Cierto? Ven conmigo, a partir de ahora…

Dice el científico mientras ingresan a una sala con gabinetes.

—Puedes ingresar aquí para vestirte y preguntar a la recepción a donde serás asignado, hoy no tendremos que experimentar con ningún recluso, estaremos realizando papeleo debido a la falta de personal.

Damián lo mira extrañado y un poco de sorpresa.

—¿Por qué la cara? Debido a que nuestra fundación la O.C.P Organización para el control de poderes opera bajo el ojo público debido a ciertas conductas poco éticas no es raro la falta de personal aquí.

—Entiendo, gracias por explicarme.

—No hay de que, de ahora en adelante trabajarás como mi asistente.

—Entiendo.

Ambos caminan por un pasillo hasta una sala con un par de escritorios y computadoras.

—Bien llegamos, siéntate en el escritorio de allá.

Señalando un escritorio contra la pared el cual tenía tres pilas de hojas a un lado y dos más en el suelo.

—Lo ideal sería que completes las tres que están sobre el escritorio, si llegas a hacerlo antes de las cuatro tomate el tiempo de procesar las dos de abajo. Yo estaré en el escritorio de al lado procesando las mías, entiendo por tu anterior trabajo que puedes hacerlo.

—Así es.

El científico emitió un leve suspiro.

—Aun así si necesitas ayuda solo preguntame.

—Entendido, gracias señor.

—Llamame Román.

—Entendido Román.

Sin nada más que decir ambos se pusieron a trabajar en sus respectivos escritorios, Román moviéndose con una velocidad que demostraban años de experiencia, mientras que Damián si bien no era lento no destacaba en esta tarea. Y así pasaron las horas, papeles acerca del personal, de los reclusos que ellos contenían, de experimentos realizados y de papeles para explicar la muerte de algún recluso o personal por “accidentes”. El que más le llamó la atención fue uno sobre un científico atravesado por láseres en un experimento mientras leía Damian inconscientemente se tocaba la parte derecha de la cara. Y así con cada uno Damián se tomaba cierto tiempo leyendo por encima de estos archivos lo que inevitablemente lo retrasaba. De esta manera pasaron las horas hasta que dieron las cuatro de la tarde, momento en el que Román se acercó a Damián y le indicó que ya era libre de retirarse, oportunidad que Damián no desaprovecho y luego de saludar a Román se dirigió lo más rápido posible a la salida dejando media pila de hojas más las que estaba en el suelo sin procesar. Luego de saludar al portero el cuál le devolvió el saludo con pereza y un poco de irritación Damián se dirigió a su casa pensando.

—Ese puede haber sido yo. No, ese fui yo antes. ¿Murió por mi culpa? Podría haber intentado algo más.

Mientras Damián se perdía en sus pensamientos camino a casa choca con la espalda de alguien.

—Lo lamento no estaba…

Damián se detiene unos segundos al percatarse de que es el hombre que días antes había visto cómo despedían de su trabajo.

—Mirando.

El hombre claramente irritado y desmedidamente nervioso le respondió.

—Mira por donde andas mocoso.

Dijo antes de retirarse. Damián sin darle mucha vuelta y sabiendo por lo que estaba pasando simplemente volvió a su casa. Una vez allí se ducho y habló con su madre como de costumbre. En medio de la charla su madre recibe una llamada.

—Dame un segundo Damián, es la madre de Sara.

—¿De sara?

—Shh que no escucho, hola moni como andas estoy con Damián y…

La expresión en la cara de la madre de Damián se torna de una cara feliz a una de shock y tristeza.

—Acaban de…

Se toma un segundo antes de seguir.

—Damián, Sara…

Se toma otro segundo pensando como decirlo.

—Sara murió

Damián queda en silencio procesando la información, esperando porque sea una broma.

—Alguien entró armado a la farmacia y…

Damián se levanta rápidamente de la mesa y corre hacia la puerta.

—Dami espera no estás pensándolo bien.

—Solo iré a ver mamá.

Dice mientras se pone una campera.

—vuelvo en breve.

Damián sale corriendo de su casa, su mente se presenta difusa, dando vueltas constantemente. Mientras corre pasa a través de personas cómo si no hubiera nadie, al acercarse al final de la cuadra el semáforo se prende de rojo, Damián sigue corriendo, mientras cruzaba al mirar a la derecha un poco logra apreciar como un auto se acerca a alta velocidad, es muy tarde, debido al pánico del momento solo logra poner sus mano, el conductor no llega a frenar, Damián es impactado volando un par de metros y golpeando su cabeza contra el suelo, su visión se torna roja.

—Duele, duele, porque no puedo moverme.

Ese tipo de pensamiento cruzan la mente de Damián mientras el mundo a su alrededor se torna aún más rojo y borroso, los sonidos se empiezan a escuchar cada vez más lejanos, los gritos, las bocinas, todo finalmente se apaga.

Damián despierta sobresaltado mirando alrededor, tocándose su cabeza con desesperación.

—Estoy… estoy vivo.

Rápidamente toma su teléfono de la pequeña mesita que tiene. Al lado de su cama 7:00 AM 8 de julio.

—Volví, Sara, Sara está…

Damián se tranquiliza, se viste, va al baño y realiza exactamente la misma rutina de cada día. Antes de irse solo para confirmar Damián le pregunta a su madre.

—Mamá, ¿has hablado con Sara últimamente?

—¿No hablaste tú con ella ayer?

—Si si, solo tenía esa duda.

—No, debería invitarla un dia de éstos, hace mucho no la veo.

—C-claro.

Dice Damián titubeando seguido de eso camina a la farmacia solo para comprobar, abre la puerta y con una cara sorprendida Sara dice.

—¿Damián? Que sorpresa, compraste pastillas ayer, no las perdieron ¿o si?

—No no, solo venía a saludar

—Si… saludar. No eres de los que pasa a “saludar”

Dice saludar con cierto sarcasmo.

—¿De verdad no necesitas nada?

—Si si, estoy bien. Tengo que ir a trabajar, adiós.

Dice Damián saliendo de la farmacia.

—Adiós.

En cuanto Damián ya se encuentra fuera de farmacia y caminando hacía organización Sara dice.

—¿Qué bicho le picó?

Mientras Damián camina piensa para sí mismo que podría hacer para evitar ese desenlace.

—vendré aquí corriendo al salir del trabajo.

Con esa idea ya establecida Damián camina a la O.C.P esta vez dispuesto hacer todo lo más rápido posible. Una vez allí tiene la misma charla con el portero, esta vez no espera en el lobby, entra directamente a la habitación que le había dicho Román anteriormente para esperarlo. Una vez Román entra se sorprende al verlo ya vestido todo transcurre exactamente igual, cada palabra, cada pasillo, cada persona, hasta que llegan a los escritorios. Damián mira el que será suyo esperando las indicaciones de Román que ya había escuchado para hacer lo que ya había hecho, se sienta en el escritorio y se decide a terminar todo antes de la tres de la tarde. Toma cada papel, lo procesa en la computadora, no los lee, ya lo había hecho antes, poco a poco cada pila de papel va bajando a velocidades increíbles al cabo de seis horas tan solo le quedan un par de archivos de una de las pilas que había abajo.

—Ya casi.

Damián toma los papeles y entre ellos logra apreciar cómo el hombre que había visto ser despedido y que se cruzó en la calle había asistido a la misma entrevista que él pero terminó echándose para atrás a último momento, sin darle mucha importancia Damián procesa ese archivo y suelta un gran suspiro.

—Román, ya terminé.

Román muy sorprendido responde.

—¿De verdad?

—Así es.

—¿Acaso tu habilidad tiene que ver con el proceso de archivos?

Dice Román soltando una carcajada, esa era la primera vez que Damián lo había visto reír.

—Lastimosamente no lo sé.

—Entiendo entiendo no te preocupes, eres libre de irte, yo tengo un par de cosas que hacer aún.

—Entiendo,

muchas gracias.

Luego de eso Damián se cambia y se dirige rápidamente a la salida, saluda al portero y camina directo a la farmacia.

—Ya voy Sara, esta vez no morirás.

Thoughts

  • pnavarro64

    ¿Cuántos loop-stories estás planeando para Damián? Porque a mí me tienen atrapado a los setenta y pico.

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  • paginaDoblada

    Si te interrumpen cada cinco minutos mientras lees esto, imagina ser Damián. Vueltas y vueltas sin poder terminar.

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  • melisaenlacola

    Damián en ese semáforo. Nope. 🔴

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  • mediocapitulo

    ¿Cuántos capítulos quedan? Porque voy a abandonar todo para leer los siguientes y después hago el lío de atraparme.

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  • lo_lei_en_el_bus

    Perdí dos paradas intentando terminar este capítulo. En la ferretería voy a estar pensando en Sara.

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  • leoenvozalta

    ¿Escribiste esto porque alguien cercano te pidió algo imposible? Porque Damián se siente real en el pánico.

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  • hojaSuelta

    Esa repetición de 7:00 AM se siente como cuando se te pasa el turno de noche sin que pase un minuto.

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  • hastalapagina40

    El primer intento ya me sacó del consultorio mentalmente. Imagino lo que va a ser la vuelta dos.

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