Cargando…

capitulo 29

SHADOW123
Pública 0 conversaciones 0 pensamientos 1 voto positivo 0 votos negativos 0 series

EL REGRESO DEL GENIO DEL FÚTBOL

Contenido de la publicación

EL REGRESO DEL GENIO DEL FÚTBOL

Capítulo 29: Ahora sí, al 100%

El árbitro hizo sonar el silbato.

¡FIIIIII!

Terminó el primer tiempo.

SEIRYU ACADEMY 0 - 0 BYAKKO ACADEMY

Los jugadores de ambos equipos se dirigieron a sus respectivos vestuarios.

En el vestuario de Seiryu, todos estaban cansados, pero también sorprendidos por cómo habían conseguido competir contra una de las 5 mejores academias de Japón.

Sensei Goro entró.

—Muy bien, chicos.

Todos levantaron la mirada.

—Están jugando bien. Mantengan la calma y sigan jugando como lo hicieron en el primer tiempo.

El capitán Daichi asintió.

—Sí, entrenador.

—Si seguimos así, el gol llegará.

Después, el entrenador miró a Liam.

—¿Y vos? ¿Cómo estás?

Liam estaba sentado tranquilamente.

—Estoy bien.

Goro frunció el ceño.

—¿Seguro?

Liam se quedó pensando.

—Bueno... todavía no me acostumbro a jugar con las pesas de cinco kilos.

Todos los jugadores se quedaron completamente quietos.

—¿Qué?

—¿Pesas? —preguntó Hiro.

Liam asintió.

—Sí.

Kenji abrió los ojos.

—¿Estuviste jugando todo el primer tiempo con pesas?

—Sí.

—¡¿De cinco kilos?!

—Sí.

Todos comenzaron a mirarlo sorprendidos.

—¡Liam!

—¡¿Por qué hiciste eso?!

Liam se encogió de hombros.

—Hace bastante que no juego un partido completo. No quería exigir demasiado mi cuerpo por eso use pesas.

Sensei Goro se quedó pensativo.

Después señaló sus tobillos.

—quitatelas.

Liam lo miró.

—¿Ahora?

—Ahora.

Liam se quitó las pesas y las dejó a un lado.

El entrenador habló seriamente.

—En el segundo tiempo quiero que juegues sin ellas.

Liam sonrió.

—¿Seguro?

—Sí.

Goro señaló el campo.

—Quiero que me muestres todo lo que tenés, pero escuchá a tu cuerpo. Si sentís que necesitás bajar el ritmo, lo hacés.

Liam se puso de pie.

—Entendido.

Hiro lo miró.

—Entonces...

Liam se ajustó los botines.

—Ahora sí.

Todos esperaron.

Liam sonrió.

—Ahora puedo jugar a mi verdadero ritmo.

El capitán se levantó.

—Entonces vamos.

Todos comenzaron a animarse.

—¡VAMOS SEIRYU!

Liam tomó su camiseta número 10.

—Segundo tiempo.


En el vestuario de Byakko, Coach Kamato también hablaba con sus jugadores.

—Estan jugando bien y ellos tambien.

Shousei estaba sentado escuchando atentamente.

—Pero tenemos que tener cuidado con Liam.

Ryouma preguntó:

—¿Por qué?

—Porque todavía no hemos encontrado la manera de detenerlo completamente.

Shousei recordó cada duelo del primer tiempo.

—No parece estar jugando al máximo nivel.

Kamato lo miró.

—¿Estás seguro?

—Sí.

Shousei cerró los puños.

—Hay algo que no estamos viendo.


Los dos equipos volvieron al campo.

El público comenzó a levantarse.

Las cámaras enfocaron a Liam.

El comentarista anunció:

—¡Ya regresan los jugadores! ¡Comienza el segundo tiempo!

Liam caminó hacia su posición.

Shousei lo observó.

—¿Por qué sonríe?

Liam miró hacia el centro del campo.

Respiró profundamente.

Ya no tenía las pesas de 5kilos.

Ya no estaba conteniéndose.

El árbitro levantó el silbato.

¡FIIIIIIII!

Comenzó el segundo tiempo.

Y por primera vez desde que había regresado al fútbol...

Liam Anders Ryuzaki estaba listo para mostrar su verdadero nivel.

Continuará...