Una vez que los guié hasta la sala de entrenamiento, me coloqué frente a ellos.
Jiwon y Eunbyeol permanecieron fuera del área de combate.
Por el momento, ambas cumplían funciones de apoyo. Jiwon todavía no había desarrollado habilidades de fortalecimiento ni métodos para intervenir a distancia, y Eunbyeol necesitaba tiempo para convertir su capacidad de análisis en órdenes rápidas durante una batalla real.
Más adelante podrían participar.
Pero esta prueba estaba destinada a los otros cuatro.
Kwon ocupó el flanco izquierdo.
Mujin se colocó al frente.
Doyun esperó en la retaguardia con una flecha apoyada sobre la cuerda, mientras Hejin comenzaba a reunir energía mágica entre las manos.
Los observé uno por uno.
-Entonces, ¿están listos?
Kwon hizo girar uno de sus cuchillos.
-¿No creés que estás un poco agrandado, capitán?
-Tch.
Mujin chasqueó la lengua, aunque mantuvo la espada levantada.
Las palabras de ambos eran despreocupadas, pero su formación no lo era.
Mujin bloqueaba el camino directo hacia la retaguardia.
Kwon permanecía ligeramente oculto a su izquierda, preparado para atacar mi punto ciego en cuanto intentara atravesar la primera línea.
Doyun tenía espacio suficiente para disparar sin que sus compañeros bloquearan su trayectoria.
Y Hejin se encontraba detrás de todos, protegida mientras terminaba su hechizo.
Nada mal.
-Interesante... -murmuré.
Cerré los ojos durante un segundo.
Desde fuera del campo de entrenamiento, escuché la voz de Jiwon.
-En tres...
El aire se tensó.
-Dos...
Mujin ajustó los pies.
Kwon bajó el centro de gravedad.
La cuerda del arco de Doyun crujió suavemente.
-Uno.
Abrí los ojos.
Liberé una pequeña parte de mi presión.
El ambiente se volvió pesado.
Hejin perdió por un instante la concentración y el círculo mágico frente a sus manos parpadeó.
Mujin, en cambio, avanzó un paso.
Bien.
No había retrocedido.
Pateé el suelo utilizando la mitad de mi fuerza.
El piso se agrietó bajo mi pie.
Atravesé la distancia en un instante y pasé junto a Mujin.
Su reacción fue buena.
Giró el cuerpo y lanzó un corte hacia mi espalda, pero comenzó el movimiento una fracción de segundo demasiado tarde.
Cuando su espada descendió, yo ya estaba frente a Hejin.
Sus ojos se abrieron.
El hechizo todavía no estaba completo.
Sin tiempo para retroceder, sacó una daga de su cintura y la dirigió hacia mi cuello.
Incliné la cabeza y sujeté su muñeca.
-Una maga intentando defenderse físicamente...
Hejin apretó los dientes.
-Me dijiste que siempre tuviera un recurso de emergencia.
-Y prestaste atención.
Antes de que pudiera desarmarla, sentí una corriente de aire detrás de mi oreja.
Solté su muñeca y giré el rostro.
Una flecha pasó rozando mi mejilla.
Doyun ya estaba preparando la siguiente.
No había dudado en disparar a pesar de que Hejin estaba frente a mí.
Había calculado la trayectoria para pasar a centímetros de ella.
-Buen disparo.
-Fallé -respondió.
-No estabas apuntando a mi cabeza.
Los ojos de Doyun se estrecharon.
Así que lo había notado.
La flecha no pretendía herirme.
Su verdadero objetivo era obligarme a moverme hacia la derecha.
Y allí estaba Kwon.
Su presencia desapareció durante un instante.
El efecto del equipo de Clemen redujo el sonido de sus pasos hasta casi volverlo inexistente.
Apareció junto a mi costado y lanzó ambos cuchillos al mismo tiempo: uno hacia mis costillas y el otro hacia la parte posterior de mi rodilla.
Desvié el primero con el dorso de la mano.
Levanté la pierna para evitar el segundo.
Kwon sonrió.
-Te encontré.
Una sombra cayó sobre nosotros.
Mujin.
Había utilizado el tiempo que sus compañeros compraron para regresar a la formación.
Su espada descendió verticalmente con toda la fuerza de su cuerpo.
No podía esquivarla hacia atrás: Hejin estaba allí.
A la izquierda se encontraba Kwon.
Y Doyun ya apuntaba hacia la única salida libre.
Habían creado un cerco.
Perfecto.
Levanté una mano y atrapé la espada de madera de Mujin antes de que alcanzara mi hombro.
El impacto hizo temblar la sala.
Los ojos de Mujin se abrieron.
-Buena fuerza -dije-. Pero todavía dependés demasiado de ella.
Tiré de la espada.
Mujin no la soltó.
En lugar de intentar recuperarla, avanzó y lanzó un cabezazo hacia mi rostro.
Me aparté lo justo para evitarlo.
Kwon atacó nuevamente.
Doyun disparó.
Hejin terminó el cántico.
-¡Descarga convergente!
Tres líneas de energía azul aparecieron detrás de mí.
Por primera vez, tuve que liberar la espada de Mujin y alejarme.
La descarga golpeó el suelo donde había estado un instante antes.
Una explosión sacudió la sala.
El humo cubrió el campo de entrenamiento.
-¿Le dimos? -preguntó Hejin.
-No -respondió Doyun.
Correcto.
La visión del arquero atravesaba mejor el polvo que la de los demás.
Salí del humo frente a él.
Doyun soltó la cuerda de inmediato.
Atrapé la flecha entre dos dedos.
-Tu velocidad de reacción mejoró.
Utilicé la flecha para tocar suavemente su frente.
-Pero permitiste que el enemigo entrara en tu distancia mínima.
Doyun retrocedió y utilizó el arco como arma para bloquear mi siguiente movimiento.
No intentó golpearme.
Solo desviar mi brazo.
También había aprendido.
Antes de que pudiera derribarlo, una pared de energía se formó entre nosotros.
Hejin extendía ambas manos desde el otro extremo de la sala.
-¡Ahora!
Kwon y Mujin atacaron al mismo tiempo desde ambos lados.
Golpeé la barrera con la palma.
El hechizo se quebró.
Hejin palideció al sentir la energía regresar hacia sus brazos, pero consiguió mantener el equilibrio.
Kwon llegó primero.
Deslicé un pie frente al suyo y alteré su trayectoria.
Su cuerpo salió despedido hacia Mujin.
Esta vez, Mujin no intentó atraparlo.
Bajó el hombro.
Kwon apoyó un pie sobre él y utilizó su cuerpo como plataforma para impulsarse por encima de mí.
Una maniobra improvisada.
El cuchillo descendió hacia mi cabello.
Incliné el cuerpo.
La hoja pasó tan cerca que cortó una pequeña hebra.
Kwon aterrizó detrás de mí.
Todos quedaron en silencio.
Él miró el cabello que caía lentamente hacia el suelo.
Después levantó la cabeza con una sonrisa.
-Te toqué.
-Tocaste un cabello.
-Dijiste que intentáramos tocarte.
-La condición original era tocar mi cuerpo o mi ropa.
La sonrisa desapareció.
-Estás cambiando las reglas.
-Estoy aclarando una interpretación defectuosa.
-¡Eso cuenta y lo sabés!
Mujin soltó una carcajada.
-Dejá de festejar. Ni siquiera llegó a rozarle la piel.
Kwon lo señaló con el cuchillo.
-Sin tu hombro no habría llegado.
-Entonces agradeceme.
-Preferiría morir.
-Eso puede arreglarse.
-Concéntrense -dije.
Ambos volvieron a adoptar sus posturas.
Aunque discutieran, ya no combatían como cuatro personas separadas.
Mujin creaba oportunidades.
Kwon las aprovechaba.
Doyun controlaba mis rutas de movimiento.
Hejin modificaba el terreno y me obligaba a reaccionar.
Todavía tenían demasiados defectos.
Mujin era fácil de provocar.
Kwon abandonaba la formación cuando creía ver una abertura.
Doyun dependía demasiado de conservar distancia.
Y Hejin necesitaba varios segundos para formar cualquier hechizo complejo.
Pero comenzaban a entenderse.
-Otra vez -ordené.
Hejin respiró con dificultad.
-¿No terminó la prueba?
-La prueba terminó cuando consiguieron obligarme a retroceder.
Kwon levantó una ceja.
-Entonces aprobamos.
-Apenas.
Mujin volvió a levantar la espada.
-¿Cuál es la siguiente parte?
Sonreí.
-Ahora voy a atacar en serio.
La expresión de Kwon cambió.
-¿Qué significa «en serio» para vos?
Liberé un poco más de presión.
Las paredes crujieron.
Doyun tensó el arco.
Hejin comenzó un nuevo cántico.
Mujin se colocó al frente sin retroceder.
Kwon desapareció hacia un costado.
Desde fuera del área, Eunbyeol habló con calma:
-Mujin, no intentes detenerlo. Desviá su avance hacia la izquierda. Kwon, esperá hasta que Doyun dispare. Hejin, prepará una barrera detrás de él, no delante.
Los cuatro reaccionaron a sus instrucciones sin discutir.
La miré de reojo.
Eunbyeol sostenía una libreta entre las manos.
Había dibujado la sala, nuestras posiciones y varias posibles rutas.
Así que no se había limitado a observar.
Jiwon permanecía junto a ella con vendas y medicamentos preparados, calculando quién recibiría el primer golpe.
Sonreí ligeramente.
Quizá había sido un error dejarlas fuera.
No necesitaban entrar en el campo para participar en la batalla.
-Vengan -digo.
Esta vez, los seis se preparan para enfrentarme.
Eunbyeol observa el campo desde fuera de la zona de combate. Tiene una libreta entre las manos y varios dibujos rápidos de la sala, nuestras posiciones y las rutas que utilicé durante el primer intercambio.
Jiwon permanece a su lado, preparada para intervenir en cuanto alguno sufra una lesión seria.
Frente a mí, Mujin levanta su espada.
Kwon desaparece lentamente hacia mi costado.
Doyun coloca una nueva flecha sobre la cuerda.
Hejin comienza un cántico en voz baja.
No llevo ninguna espada.
Ni siquiera adopto una postura de combate.
-¿En serio vas a enfrentarnos con las manos vacías? -pregunta Mujin.
-No necesito un arma para entrenarlos.
-Seguís bastante agrandado -murmura Kwon desde algún punto a mi izquierda.
Cierro los ojos.
No necesito verlo para saber dónde está.
Sus pasos no producen sonido gracias al conjunto de Clemen, pero cada movimiento desplaza el aire, hunde ligeramente el suelo y modifica la respiración de quienes se encuentran cerca.
Todavía le falta mucho para desaparecer por completo.
-Empiecen -ordena Eunbyeol.
Mujin avanza.
Esta vez no carga de forma descontrolada.
Mantiene pasos cortos, la espada cerca del cuerpo y los hombros relajados. No intenta derrotarme con el primer golpe. Busca limitar mi espacio para obligarme a moverme hacia donde sus compañeros esperan.
Su espada se dirige hacia mi costado.
Retrocedo medio paso.
Una flecha pasa exactamente por el lugar al que habría llegado si continuaba moviéndome.
Doyun no apuntó hacia mí.
Disparó hacia mi posible ruta de escape.
Bien.
Giro sobre un pie y la espada de Mujin pasa frente a mi pecho.
No intento contraatacar.
Quiero ver hasta dónde pueden llegar.
-¡Dos pasos a la derecha! -grita Eunbyeol.
Mujin obedece sin preguntar.
Se desplaza y bloquea mi camino hacia Hejin.
La maga continúa recitando.
Una formación azul comienza a extenderse bajo nuestros pies.
No se trata de un hechizo ofensivo.
Está preparando el terreno.
Kwon aparece detrás de mí.
Su cuchillo se dirige hacia el tendón de mi hombro.
Inclino el cuerpo.
El filo pasa junto a mi ropa.
Kwon no insiste.
Se retira inmediatamente antes de que pueda atraparlo.
También mejoró.
Antes habría intentado un segundo ataque por orgullo y habría terminado en el suelo.
-¡Ahora, Doyun! -ordena Eunbyeol.
Tres flechas salen casi al mismo tiempo.
La primera apunta a mi pierna.
La segunda a mi hombro.
La tercera no parece dirigirse hacia mí.
Entrecierro los ojos.
Golpeo la primera flecha con los dedos y muevo la cabeza para evitar la segunda.
La tercera impacta contra una placa metálica que Hejin había formado detrás de mí.
La flecha rebota.
Cambia de dirección.
Ahora viene directamente hacia mi espalda.
Atrapó el proyectil sin mirar.
Durante un instante, todos permanecen en silencio.
-Un rebote calculado -digo mientras observo la flecha-. Nada mal.
Doyun no responde.
Ya prepara el siguiente disparo.
Hejin termina su cántico.
-¡Prisión de gravedad!
El círculo bajo mis pies se ilumina.
Mi cuerpo se vuelve más pesado.
No demasiado.
Pero lo suficiente para reducir mi velocidad si fuera alguien de su mismo nivel.
Mujin vuelve a entrar.
Su espada desciende hacia mi cabeza.
Levanto un brazo y bloqueo el golpe con el antebrazo.
El impacto hace temblar el suelo.
Mujin sonríe.
-Te detuve.
-No.
Sujeto su espada.
-Elegí detenerme.
Tiro de ella.
Mujin avanza junto con el arma, evitando perder el equilibrio. En lugar de resistirse, utiliza mi fuerza para acercarse y lanza un puñetazo hacia mi rostro.
Me aparto.
Kwon aparece debajo de su brazo.
Así que Mujin no intentaba golpearme.
Estaba ocultando el ataque de Kwon.
El cuchillo se dirige hacia mi pecho.
Levanto una mano.
Kwon cambia la trayectoria a mitad de camino.
En lugar de atacar mi cuerpo, corta una pequeña parte de mi manga.
La tela cae al suelo.
Su sonrisa aparece inmediatamente.
-Esta vez fue la ropa.
Miro el pequeño corte.
-Cierto.
Kwon abre la boca, posiblemente esperando que reconozca su victoria.
Golpeo su frente con un dedo.
Sale despedido varios metros y rueda sobre las colchonetas.
-Pero festejaste antes de retirarte.
-¡Era la primera vez que te tocábamos!
-Y por eso dejaste de prestar atención.
Kwon intenta levantarse, pero Doyun grita:
-¡Abajo!
Una flecha pasa sobre su cabeza.
La esquivo inclinándome hacia un costado.
Mujin ya está allí.
Su espada golpea horizontalmente.
La presión de Hejin limita mis movimientos y Doyun cubre las rutas más seguras. Eunbyeol está utilizando a Mujin para mantenerme dentro del círculo mágico.
No está intentando que sus compañeros me persigan.
Está reduciendo gradualmente el espacio en el que puedo moverme.
Una estrategia correcta contra alguien más rápido.
Atrapo la espada de Mujin con ambas manos y la detengo frente a mi cuello.
Sus músculos se tensan.
El suelo bajo sus pies se agrieta.
-¡Hejin! -grita Eunbyeol.
La maga cambia el cántico.
Las líneas del círculo comienzan a ascender y se enrollan alrededor de mis piernas como cadenas luminosas.
-¡Kwon, detrás! ¡Doyun, hombro derecho!
Una flecha vuela hacia mi brazo.
Kwon se levanta y desaparece hacia mi punto ciego.
Mujin continúa presionando desde el frente.
No puedo mover las piernas sin romper el hechizo.
Tampoco puedo soltar la espada sin permitir que alcance mi cuello.
Por primera vez, han conseguido formar una situación en la que cada integrante cumple una función.
Mujin restringe mis brazos.
Hejin mis piernas.
Doyun mi ruta de movimiento.
Kwon prepara el ataque final.
Y Eunbyeol mantiene toda la formación unida.
No está mal.
Realmente no está mal.
Suelto la espada.
Mujin abre los ojos.
La hoja avanza hacia mi cuello, pero giro el cuerpo y permito que pase a un lado.
La flecha de Doyun alcanza mi hombro.
La desvío con la palma.
Kwon aparece detrás de mí.
Ambos cuchillos apuntan hacia mi espalda.
Libero fuerza en las piernas.
Las cadenas mágicas estallan.
Una onda de presión se expande por la sala.
Hejin pierde el control del hechizo y retrocede varios pasos.
Mujin levanta su espada para protegerse.
Doyun baja el centro de gravedad.
Kwon es el único que continúa avanzando.
Sus ojos se clavan sobre mi cuello.
Instinto depredador.
La habilidad le está mostrando la abertura que dejé al romper el hechizo.
No es una abertura real.
Pero él todavía no puede distinguirlo.
Dejo que se acerque.
Su cuchillo corta el aire.
Atrapo su muñeca.
-Una debilidad demasiado evidente suele ser una trampa.
Giro su brazo y lo arrojo hacia Mujin.
-¡Otra vez no! -grita Kwon.
Mujin lo recibe con un brazo, gira sobre sí mismo y lo lanza nuevamente hacia mí, igual que durante nuestro entrenamiento anterior.
Pero esta vez Kwon estaba esperando.
En pleno vuelo, su cuerpo cambia de dirección.
Lanza uno de sus cuchillos hacia el suelo.
La hoja se clava y una cuerda delgada se tensa desde su empuñadura.
Kwon utiliza la cuerda para desviar su trayectoria en el aire.
Aparece encima de mí.
Interesante.
Doyun dispara en el mismo instante.
La flecha no apunta a mi cuerpo.
Corta la cuerda.
Kwon queda liberado y cae directamente hacia mi espalda, sin que pueda utilizar su trayectoria para arrojarlo otra vez.
Hejin levanta ambas manos.
-¡Impulso!
Una corriente de aire golpea la espalda de Kwon y aumenta su velocidad.
Mujin carga desde el frente.
Un ataque desde arriba.
Otro desde delante.
Doyun mantiene una segunda flecha apuntando hacia mi única ruta de evasión.
Eunbyeol levanta la voz:
-¡No le den tiempo para pensar!
Sonrío.
No necesito tiempo para pensar.
Extiendo una mano y atrapo el tobillo de Kwon antes de que su cuchillo alcance mi hombro.
Utilizo su cuerpo para bloquear la espada de Mujin.
-¡Soltame! -grita Kwon.
-No.
Mujin detiene su golpe a pocos centímetros de la espalda de Kwon.
Esa duda era inevitable.
No estaba dispuesto a herir a un compañero durante un entrenamiento.
Aprovecho ese instante.
Lanzo a Kwon hacia Doyun.
El arquero abandona el disparo para apartarse.
Avanzo hacia Mujin.
Él intenta recuperar la espada, pero golpeo la empuñadura con la palma. La vibración recorre sus brazos y sus dedos se abren involuntariamente.
La espada cae.
Le doy un golpe en el pecho.
Mujin retrocede, aunque no sale despedido.
Su habilidad se activa.
Vanguardia indomable.
Su cuerpo soporta el impacto y vuelve a avanzar.
-¡Todavía no terminé!
Lanza un puñetazo.
Lo recibo con la palma abierta.
Su fuerza es buena.
Incluso mejor de lo que esperaba después de solo unas semanas.
Pero sigue intentando enfrentar fuerza con fuerza.
Giro ligeramente la muñeca y desvío toda su potencia hacia el suelo.
Mujin pierde el equilibrio.
Golpeo la parte posterior de su rodilla.
Cae de rodillas.
Antes de que pueda levantarse, apoyo dos dedos sobre su cuello.
-Muerto.
Me alejo.
Una flecha atraviesa el lugar donde estaba.
Doyun ya recuperó la postura.
Kwon se encuentra a su lado, pero no vuelve a atacar inmediatamente.
Aprendió de su error.
Hejin respira con dificultad. Romper su prisión de gravedad produjo un retroceso en sus circuitos mágicos.
Jiwon levanta la voz desde fuera:
-¡Hejin, tu brazo derecho está perdiendo sensibilidad! ¡No vuelvas a canalizar por ese lado!
Hejin observa su mano.
Los dedos tiemblan.
Cambia su postura y reúne la energía únicamente con la izquierda.
Jiwon no podía luchar todavía.
Pero era capaz de leer el estado físico de sus compañeros antes de que ellos mismos notaran una lesión.
-Doyun -dice Eunbyeol-. Disparos bajos. No intentes acertarle. Kwon, rodealo. Hejin, prepará niebla.
Los tres obedecen.
Varias flechas impactan contra el suelo frente a mí.
No buscan herirme.
Las puntas rompen pequeñas cápsulas que liberan polvo.
Hejin extiende su mano.
-Condensación.
La humedad del ambiente se mezcla con el polvo y forma una niebla espesa.
Mi visión desaparece.
Buena combinación.
Doyun no necesita verme con claridad gracias a Ojo de trayectoria.
Kwon tampoco depende únicamente de la vista. Su instinto puede percibir mi hostilidad y encontrar puntos vulnerables.
En cambio, yo debería encontrarme limitado.
Al menos, eso creen.
Cierro los ojos.
Escucho la respiración de Hejin.
La tensión de la cuerda de Doyun.
Los pasos de Kwon acercándose desde mi izquierda.
Eunbyeol pasa una hoja de su libreta.
Jiwon mueve el botiquín.
Mujin intenta levantarse detrás de mí.
Todos están dentro de mi percepción.
Kwon ataca desde la niebla.
Inclino el cuerpo.
Su cuchillo pasa junto a mi mejilla.
No lo atrapo.
Doyun dispara detrás de él.
La flecha roza mi costado.
Otra llega desde un ángulo distinto.
Y una tercera se dirige a mis pies.
Hejin forma pequeñas corrientes de aire que modifican sus trayectorias después de cada disparo.
Doyun calcula.
Hejin corrige.
Eunbyeol decide el orden.
Kwon me obliga a moverme.
Por un momento, el campo entero funciona como un único organismo.
Una flecha alcanza mi abrigo.
La punta rompe una pequeña parte de la tela antes de continuar.
El silencio dura menos de un segundo.
-¡Ahora! -grita Eunbyeol.
Kwon aparece frente a mí.
No desde atrás.
No desde un punto ciego.
De frente.
Su primer cuchillo apunta hacia mi garganta.
El segundo permanece oculto detrás del antebrazo.
El ataque visible es una distracción.
El verdadero objetivo es mi costado.
No está mal.
Dejo que se acerque.
Su segundo cuchillo comienza a moverse.
Antes de que pueda completar el ataque, libero mi presión.
No demasiada.
Solo una parte.
Pero el efecto es inmediato.
La niebla se dispersa.
Las flechas pierden su trayectoria.
El cántico de Hejin se interrumpe.
Doyun siente que su cuerpo se vuelve pesado.
Mujin deja de intentar levantarse.
Kwon es el único que consigue avanzar un paso más.
Su cuchillo queda a pocos centímetros de mi ropa.
Sus brazos tiemblan.
Aun así, aprieta los dientes.
-Todavía... no...
Intenta continuar.
Buena voluntad.
Pero no es suficiente.
Golpeo su muñeca.
El cuchillo cae.
Después apoyo la palma sobre su pecho.
Kwon sale despedido y aterriza junto a Mujin.
Doyun dispara una última flecha.
Camino hacia ella.
No la esquivo.
La atrapo entre dos dedos y continúo avanzando.
Sus ojos se abren.
-Un arquero que pierde la calma revela el momento exacto de su disparo.
Arrojo la flecha hacia un costado.
Doyun intenta utilizar el arco para defenderse.
Sujeto la madera y tiro de ella.
Él no la suelta.
Bien.
En lugar de luchar por el arma, da un paso hacia mí y golpea con el extremo inferior del arco.
Desvío el ataque y toco su pecho con dos dedos.
-Muerto.
Doyun suelta el aire y se deja caer sentado.
Solo queda Hejin.
La joven mantiene la mano izquierda extendida.
Su brazo derecho cuelga sin fuerza.
La energía mágica se concentra frente a ella en una esfera inestable.
-No lo hagas -advierte Jiwon-. Tus circuitos están sobrecargados.
-Todavía puedo lanzar uno más.
-Podrías lesionarte.
Hejin mantiene la mirada sobre mí.
-En la Torre, el enemigo no va a detenerse porque me duela el brazo.
Correcto.
La esfera comienza a comprimirse.
No es un hechizo que ya conozca.
Está creando algo nuevo.
Las capas externas giran en sentidos contrarios, aumentando la presión dentro del núcleo.
Cálculo mágico.
Está analizando su propia estructura mientras la construye.
-¡Hejin, tres grados hacia arriba! -ordena Eunbyeol.
La maga corrige el ángulo.
Comprendo su objetivo.
No está apuntándome directamente.
La esfera impactaría contra el techo, rebotaría mediante una placa de energía y descendería detrás de mí.
Igual que la flecha de Doyun.
Aprendió del arquero durante la misma pelea.
Sonrío.
-Suficiente.
Aparezco frente a ella.
Hejin no consigue verme moverme.
Toco la esfera con la punta del dedo.
La energía se desarma sin explotar y se dispersa como pequeñas luces azules.
Después apoyo el mismo dedo sobre su frente.
-Muerta.
Hejin permanece inmóvil.
-¿Cómo deshiciste el hechizo?
-Encontré el punto donde las dos capas se conectaban.
-Pero lo creé recién.
-Eso no significa que no tenga una estructura.
Sus ojos se iluminan con curiosidad, incluso después de perder.
Definitivamente tenía talento.
Retiro la presión.
Kwon cae de espaldas y respira profundamente.
Mujin vuelve a ponerse de pie, aunque sostiene su pecho.
Doyun revisa el arco en busca de daños.
Hejin observa los restos de energía que todavía flotan alrededor de sus manos.
Eunbyeol cierra la libreta.
-Perdimos -dice.
-Sí.
Kwon levanta la cabeza desde el suelo.
-No hacía falta responder tan rápido.
-La derrota es más útil cuando se acepta pronto.
-Conseguimos cortar tu ropa dos veces -protesta.
-Y yo podría haberlos matado a los cuatro al menos nueve veces.
-Pero no lo hiciste.
-Porque necesito que sigan entrenando.
Mujin recoge su espada.
-¿Cuánto poder usaste?
Pienso durante un momento.
-Al principio, menos de una décima parte.
El rostro de Kwon se oscurece.
-¿Y al final?
-Un poco más.
-Eso no es un número.
-Fue suficiente.
Mujin aprieta la empuñadura de su espada, pero en vez de frustrarse sonríe.
-Entonces todavía tenemos mucho que mejorar.
-Muchísimo.
Eunbyeol entra en el campo de entrenamiento.
-Pero lo obligamos a romper la prisión de Hejin, cambiar de posición por las flechas de Doyun y liberar su presión para detener el último ataque.
La miro.
-Sí.
-Entonces no fue una derrota completa.
-Toda derrota es completa.
Eunbyeol frunce ligeramente el ceño.
-Pero puede tener resultados útiles -añado.
Su expresión se relaja.
Kwon se sienta.
-¿Qué hicimos mal?
Señalo a Mujin.
-Vos seguiste buscando enfrentarme directamente, incluso después de comprender que no podías detenerme.
Después miro a Kwon.
-Abandonaste la formación dos veces por creer que habías encontrado una oportunidad.
Dirijo la mirada hacia Doyun.
-Tus disparos fueron buenos, pero cuando perdías de vista a Eunbyeol intentabas decidir las trayectorias por tu cuenta. Eso creó espacios entre tus ataques y los de los demás.
Finalmente, observo a Hejin.
-Y vos utilizaste demasiada energía durante los primeros minutos. Un mago inconsciente no sirve, por poderoso que sea su último hechizo.
Hejin baja la mirada hacia su brazo entumecido.
-Entiendo.
-Sin embargo...
Los cuatro levantan la vista.
-Mujin consiguió permanecer en primera línea sin romper la formación. Kwon utilizó a sus compañeros en lugar de intentar destacar solo. Doyun controló mis movimientos sin obsesionarse con acertar cada flecha. Y Hejin adaptó sus hechizos a las técnicas de los demás.
Miro a Eunbyeol.
-Las órdenes fueron correctas. No intentaste predecir todos mis movimientos, sino reducir mis opciones.
Después observo a Jiwon.
-Y detectaste la lesión de Hejin antes de que dañara permanentemente su brazo.
Jiwon se acerca a la maga y comienza a revisar sus dedos.
-Necesitará descansar el flujo mágico durante unas horas.
-Puedo seguir -protesta Hejin.
-No.
La voz de Jiwon no deja espacio para discutir.
Hejin guarda silencio.
-Individualmente, ninguno de ustedes podría obligarme a utilizar más fuerza -continúo-. Juntos, consiguieron hacerlo.
Kwon sonríe desde el suelo.
-Entonces admitís que somos buenos.
-Admito que dejaron de ser completamente inútiles.
-Siempre arruinás el momento.
Me acerco al centro de la sala.
En el piso permanecen las marcas de las flechas, las grietas causadas por Mujin y los restos de los círculos mágicos de Hejin.
También hay dos pequeños cortes en mi ropa.
Talento no les faltaba.
Kwon poseía instintos capaces de convertir cualquier abertura en una herida.
Mujin podía sostener una línea incluso frente a un enemigo superior.
Doyun adaptó su antigua técnica a una mano que todavía no funcionaba correctamente.
Hejin aprendía observando una sola vez.
Jiwon veía los límites de un cuerpo antes de que se rompiera.
Y Eunbyeol conseguía transformar seis estilos diferentes en una sola estrategia.
Pero todavía eran jóvenes.
Inexpertos.
Y demasiado débiles.
La Torre no tendría piedad con ellos solo por poseer talento.
-Descansen treinta minutos -ordeno-. Después repetiremos la pelea.
Kwon me mira horrorizado.
-¿Repetirla?
-Sí.
-Apenas podemos levantarnos.
-Entonces la segunda prueba comenzará en una situación más realista.
Mujin vuelve a apoyar la espada sobre su hombro.
-Esta vez voy a detenerte.
-No.
-Al menos dejame intentarlo antes de negarlo.
Hejin levanta la mano que todavía puede mover.
-Quiero saber cómo desarmó mi hechizo.
Doyun recoge una de sus flechas.
-Y yo necesito modificar el ángulo del tercer disparo.
Eunbyeol vuelve a abrir la libreta.
-Ya encontré tres errores en la formación.
Kwon los observa a todos.
Después deja caer la cabeza contra el suelo.
-Estoy rodeado de enfermos.
-Vos intentaste apuñalarme apenas regresaste de la Torre -le recuerdo.
-Nunca dije que yo fuera normal.
Sonrío ligeramente.
Todavía no podían derrotarme.
Ni siquiera estaban cerca.
Pero por primera vez desde que reuní al grupo, pude imaginar el día en que obligarían al mundo entero a reconocer sus nombres.
Al pasar todo el día entrenando, al despertarnos al día siguiente. finalmente llego el día que iremos al segundo piso.
Después de pasar todo el día entrenando, apenas tuvimos fuerzas para comer antes de irnos a dormir.
A la mañana siguiente, abrí los ojos antes de que sonara la alarma.
Las cinco en punto.
Finalmente había llegado el día.
El segundo piso se abriría en pocas horas.