Cargando…

Capítulo 22: Preparación (2)

NicolasPeanl
Pública 0 conversaciones 0 pensamientos 22 votos positivos 0 votos negativos 1 serie

Durante ese tiempo, el departamento dejó de parecer un lugar vacío.

En series

In groups

Contenido de la publicación

Durante ese tiempo, el departamento dejó de parecer un lugar vacío.

Cuando entré, lo primero que vi fue a Kwon acostado en el sofá, con los pies apoyados sobre la mesa mientras cambiaba constantemente de canal.

En la televisión aparecían noticias sobre nuevos despertados, conflictos entre gobiernos y accidentes provocados por personas incapaces de controlar sus habilidades.

—El gobierno francés confirmó la desaparición de tres despertados que intentaron ingresar ilegalmente a una de las entradas de la Torre...

Kwon cambió de canal.

—Continúan las protestas contra el registro obligatorio de despertados...

Volvió a cambiarlo.

—Una empresa privada estadounidense ofreció un contrato de diez millones de dólares al joven conocido como—

Otro cambio.

—¿Pensás mirar algo completo? —pregunté.

Kwon giró la cabeza.

—Todas dicen lo mismo. Aparece alguien con poderes, rompe algo y después un político promete que tiene la situación bajo control.

—Entonces apagá la televisión.

—También me entretiene verlos mentir.

Ignoré su respuesta.

Desde la cocina llegaron unas risas.

Eunbyeol estaba sentada junto a la mesa, hablando con Jiwon mientras ambas preparaban algo de comer.

Mi hija sostenía un cuchillo entre las manos y cortaba verduras con demasiado cuidado, como si incluso aquello formara parte de su entrenamiento.

—Te juro que fue así —decía Jiwon—. El profesor preguntó quién había cambiado las etiquetas de los medicamentos y todos señalaron al mismo chico.

Eunbyeol se cubrió la boca para contener la risa.

—¿Y él qué hizo?

—Culpó a un paciente inconsciente.

Las dos volvieron a reír.

Me detuve durante un instante.

Eunbyeol había aceptado mi propuesta hacía poco más de una semana.

No se había comprometido a entrar en la Torre.

Solo aceptó entrenar, conocer al grupo y comprobar si realmente podía confiar en mí.

Aun así, verla dentro del departamento, hablando con los demás como si siempre hubiera pertenecido allí, era suficiente para que algo cálido se extendiera dentro de mi pecho.

Jiwon fue la primera en notar mi presencia.

—Volvió.

Eunbyeol levantó la mirada.

—Hola, señor Kim.

Todavía me llamaba de aquella manera.

No podía esperar otra cosa.

—Hola.

—La comida estará lista dentro de un rato —dijo Jiwon.

—No sabía que también cocinabas.

—Sé mantener personas vivas. Alimentarlas forma parte de eso.

—No comas demasiado —intervino Kwon desde el sofá—. Después nos hace entrenar hasta que lo devolvemos todo.

—Eso solo te pasó a vos —respondió Eunbyeol.

—Porque ustedes todavía no conocen su verdadera personalidad.

Mi hija sonrió.

—Creo que la estamos conociendo bastante rápido.

Continué caminando antes de que la conversación pudiera volverse peligrosa.

Detrás del departamento, el gobierno había acondicionado un pequeño campo de entrenamiento. La pared divisoria había sido retirada y el lugar ahora ocupaba dos unidades completas del piso.

Cuando entré, encontré a Doyun y Hejin realizando ejercicios físicos.

Doyun sostenía una pesa con la mano derecha mientras intentaba cerrar lentamente los dedos de la izquierda alrededor de una pelota de rehabilitación.

Su mano todavía no había recuperado la movilidad, pero ya podía mover dos dedos más que cuando lo conocí.

Hejin corría alrededor del espacio con una expresión de absoluto sufrimiento.

—No... comprendo... —dijo entre respiraciones agitadas— por qué... una maga... necesita correr...

—Porque si te quedás sin energía mágica, tus piernas serán lo único que te mantenga viva —respondí.

Hejin se detuvo y apoyó las manos sobre las rodillas.

—Pensé que todavía no había llegado.

—Llegué hace unos segundos.

—Eso es peor. Significa que escuchó todo.

—Diez vueltas más.

Su rostro perdió el poco color que le quedaba.

—¿Por qué diez?

—Por detenerte antes de terminar.

—Esto es una dictadura.

—Quince.

Hejin volvió a correr sin agregar nada más.

Doyun soltó una risa breve.

—No se burle —le advertí—. Después de la rehabilitación va a practicar postura durante dos horas.

Su sonrisa desapareció.

El único que permanecía tranquilo era Mujin.

Estaba apoyado contra una pared con los brazos cruzados. Desde que comenzó a entrenar, había ganado algo de masa muscular y sus movimientos se habían vuelto más controlados.

Aunque continuaba resolviendo demasiados problemas utilizando la fuerza.

Al verme, se separó de la pared.

—Por fin llegás, jefe.

Tomó una espada de madera y la apoyó sobre su hombro.

—Entrenemos.

Kwon apareció detrás de mí.

—No le digas jefe. Después se lo cree.

Mujin lo miró de arriba abajo.

—¿No estabas acostado mirando televisión?

—Estaba recopilando información.

—Tenías los pies sobre la mesa.

—Es una postura estratégica.

Mujin ignoró la explicación y volvió a mirarme.

—Llevo una hora esperando.

—Podrías haber entrenado con Kwon.

—Ya lo hice.

Observé a Kwon.

—¿Quién ganó?

—Fue un empate —respondió él.

—Le partí dos cuchillos —dijo Mujin.

—Y yo le corté la ropa seis veces.

Mujin mostró uno de sus brazos.

Tenía varios cortes superficiales.

—Pero ninguno fue profundo.

—Porque era entrenamiento.

—Entonces perdiste.

Kwon apretó la mandíbula.

—Volvamos a intentarlo.

—Después —interrumpí—. Primero quiero ver cuánto progresaron.

Mujin sonrió y lanzó una segunda espada de madera en mi dirección.

La atrapé.

—¿Uno contra uno? —preguntó.

—No.

Señalé a Kwon.

—Los dos contra mí.

La sonrisa de Mujin se amplió.

Kwon, en cambio, me observó con desconfianza.

—Siempre que proponés algo así terminamos heridos.

—Eso significa que están aprendiendo.

—Eso no significa eso.

Mujin adoptó una postura con la espada al frente.

A diferencia de Kwon, no intentaba ocultar sus intenciones.

Todo en él anunciaba violencia.

El futuro Caballero Sanguinario no necesitaba engañar al enemigo. Su estilo consistía en obligarlo a soportar una presión constante hasta que cometiera un error.

Kwon desapareció de mi campo de visión.

Sus pasos apenas produjeron sonido gracias al conjunto de Clemen.

Uno de frente.

Otro desde el punto ciego.

Al menos habían aprendido a coordinarse.

Mujin avanzó primero.

Su espada descendió hacia mi hombro con fuerza suficiente para romper un hueso común.

Desvié el golpe hacia un lado.

En ese mismo instante, Kwon apareció detrás de mí y dirigió uno de sus cuchillos de madera hacia la parte posterior de mi rodilla.

Giré la pierna.

El filo pasó a pocos centímetros.

Kwon sonrió.

—Esta vez estuve cerca.

—Seguís sin tocarme.

Sujetándolo de la muñeca, lo arrojé contra Mujin.

Este no retrocedió.

Atrapó a Kwon con un brazo y utilizó su impulso para lanzarlo nuevamente hacia mí.

Interesante.

Me incliné.

Kwon pasó por encima de mi cabeza, giró en el aire y aterrizó detrás de mí.

Mujin volvió a atacar.

La espada descendió.

Kwon avanzó al mismo tiempo.

Durante una fracción de segundo, ambos ataques cerraron mis rutas de escape.

Mejor.

Di un paso hacia delante.

Entré dentro del alcance de Mujin, golpeé su muñeca y desvié su espada contra el cuchillo de Kwon.

Las dos armas chocaron.

Antes de que pudieran reaccionar, golpeé suavemente el pecho de ambos con la palma.

Salieron despedidos.

Mujin cayó sobre una colchoneta.

Kwon golpeó el suelo y rodó varias veces.

—Otra vez —ordené.

Mujin se levantó de inmediato.

—Eso pensaba hacer.

Kwon permaneció acostado.

—Yo estaba considerando descansar.

—Levantate —dijo Mujin.

—No sos mi jefe.

—Entonces quedate ahí y mirá cómo mejoro sin vos.

Kwon se incorporó de golpe.

—No digas estupideces.

Volvieron a colocarse frente a mí.

Desde la entrada, Jiwon y Eunbyeol observaban el entrenamiento.

Hejin continuaba corriendo, aunque ahora prestaba más atención a nosotros que al camino.

Doyun había dejado la pesa y analizaba nuestros movimientos con cuidado.

Todos habían comenzado a cambiar.

Kwon aprendía a trabajar con alguien más.

Mujin empezaba a controlar su fuerza.

Jiwon estudiaba las heridas que recibían los demás y buscaba formas de tratarlas.

Doyun reconstruía lentamente la mano que algún día sostendría un arco.

Hejin comenzaba a sentir la energía mágica incluso mientras su cuerpo estaba agotado.

Y Eunbyeol...

Ella todavía no había decidido qué camino seguir.

Pero estaba allí.

Junto a mí.

Viva.

—Ataquen —ordené.

Esta vez, los dos se movieron sin discutir.

Kwon desapareció hacia la izquierda.

Mujin cargó de frente.

Durante las siguientes dos horas, el departamento se llenó del sonido de golpes, pasos y quejas.

Cuando finalmente terminamos, Kwon y Mujin quedaron tendidos sobre el suelo.

—¿Cuánto falta para que podamos derrotarte? —preguntó Mujin, mirando el techo.

—Mucho.

—Dame un número.

—Años.

Kwon soltó un gemido.

—Entonces, ¿para qué entrenamos?

—Para reducirlos.

Mujin giró la cabeza hacia mí.

—¿Y cuándo vamos a entrar en la Torre?

El resto del grupo guardó silencio.

Incluso Hejin dejó de correr.

Los observé uno por uno.

Todavía les faltaba demasiado.

Pero la Torre no iba a esperar a que estuvieran preparados.

—Pronto —respondí.

Una ventana azul apareció frente a todos nosotros.

[Anuncio mundial]

[El periodo de adaptación del primer piso está llegando a su fin.]

[Participantes registrados: 38.]

[Conquistas exitosas: 7.]

[Fallecidos: 19.]

[Participantes activos: 12.]

[El acceso al segundo piso será habilitado en siete días.]

[Requisito de ingreso: haber conquistado el primer piso o formar parte del grupo de un conquistador.]

[Cantidad máxima por grupo: 6 integrantes.]

[Prepárense.]

[:)]

El silencio se apoderó del lugar.

Conté a las personas presentes.

Kwon.

Mujin.

Jiwon.

Doyun.

Hejin.

Eunbyeol.

Seis.

Sin incluirme.

La Torre acababa de establecer un límite.

—Todos, muestren los resultados que obtuvieron en el primer piso.

El campo de entrenamiento quedó en silencio.

Kwon fue el primero en reaccionar.

—Ya conocés el mío.

—Quiero que los demás también lo conozcan.

Chasqueó la lengua, pero levantó una mano.

Una ventana azul apareció frente a él.

[Kwon Taesung]

[Escenario: La represalia de Clemen.]

[Función asignada: explorador.]

[Tasa de finalización: S.]

[Logros destacados:]

[Vigías eliminados: 12.]

[Puerta occidental abierta.]

[Prisioneros rescatados: 23/23.]

[Jefe de la aldea eliminado.]

[Recompensas:]

[Corte incapacitante — B.]

[Kit de protección de Clemen — B.]

—Me infiltré en la aldea antes de que llegara el ejército —explicó Kwon—. Eliminé a los vigías, abrí una de las entradas y después maté al jefe goblin.

—También desobedeciste una orden para rescatar prisioneros —añadí.

Kwon cruzó los brazos.

—Y funcionó.

—Por poco.

—La parte importante es que funcionó.

Mujin soltó una risa.

—Te dieron rango S por esconderte y cortar gargantas.

—Lo dice el hombre que resolvió su misión golpeando todo lo que se movía.

—Mostrá tu resultado y veremos cuál fue mejor.

Mujin sonrió y abrió su panel.

[Kang Mujin]

[Escenario: La represalia de Clemen.]

[Función asignada: soldado de vanguardia.]

[Tasa de finalización: S.]

[Logros destacados:]

[Enemigos eliminados: 147.]

[Soldados protegidos durante la ruptura de formación: 31.]

[Tiempo sosteniendo la entrada oriental sin apoyo: 8 minutos y 43 segundos.]

[Capitán hobgoblin eliminado.]

[Recompensas:]

[Vanguardia indomable — B.]

[Armadura del rompefilas de Clemen — B.]

Hejin dejó de correr y miró la cantidad de enemigos eliminados.

—¿Mataste a ciento cuarenta y siete?

—No los conté —respondió Mujin—. Estaba ocupado.

Kwon señaló la pantalla.

—¿Cómo terminaste sosteniendo una entrada solo?

La sonrisa de Mujin desapareció ligeramente.

—La línea se rompió.

Su voz perdió el tono burlón.

—Los goblins atravesaron una barricada y empezaron a rodear a los soldados. Si alcanzaban a los arqueros, nos mataban a todos.

—¿Y te quedaste atrás? —preguntó Jiwon.

Mujin asintió.

—Alguien tenía que hacerlo.

—Podrías haber muerto —dijo su hermana desde sus pensamientos, aunque no estaba allí para decírselo.

Mujin miró su propio puño.

—Casi ocurrió.

No necesitaba preguntarle cuántos hombres había visto morir. Se notaba en la forma en que evitaba mirar directamente el registro.

—¿Qué hace tu habilidad? —pregunté.

Mujin abrió la descripción.

[Vanguardia indomable — B]

[Al combatir en primera línea, la resistencia física y la tolerancia al dolor aumentan progresivamente.]

[El efecto se intensifica al proteger aliados situados detrás del usuario.]

[Cuanto mayor sea la diferencia numérica, mayor será el incremento.]

Una habilidad adecuada para alguien que se negaba a retroceder.

—Muy útil —dijo Doyun.

—También dolorosa —respondió Mujin—. La habilidad me permite seguir peleando. No impide que sienta los golpes.

—Perfecto —dijo Kwon—. Así vas a saber cuándo te estoy cortando.

—Podés intentarlo cuando quieras.

—Después —interrumpí—. Jiwon.

Ella respiró profundamente antes de mostrar su resultado.

[Han Jiwon]

[Escenario: La represalia de Clemen.]

[Función asignada: ayudante médica.]

[Tasa de finalización: S.]

[Logros destacados:]

[Heridos tratados: 86.]

[Soldados estabilizados en estado crítico: 29.]

[Muertes evitadas por intervención directa: 17.]

[Campamento médico defendido durante el contraataque.]

[Recompensas:]

[Manos de misericordia — B.]

[Vestiduras de la sanadora de Clemen — B.]

Mujin abrió los ojos.

—Salvaste a ochenta y seis personas.

—No —corrigió Jiwon—. Traté a ochenta y seis. Algunos murieron después.

El ambiente cambió.

Jiwon miró sus manos.

—No teníamos suficientes vendas. Tampoco medicamentos. Al principio intenté atender a todos en el orden en que llegaban.

—Eso es un error —dije.

—Lo descubrí rápido.

Su voz era más fría de lo habitual.

—Tuve que elegir quién tenía posibilidades de sobrevivir y quién iba a consumir recursos sin llegar a la noche.

Hejin bajó la mirada.

—¿Los dejaste morir?

—Sí.

Jiwon tardó varios segundos en continuar.

—Uno de ellos seguía consciente. Sabía lo que estaba haciendo cuando pasé junto a él para atender a otro soldado.

Nadie hizo comentarios.

—¿Y el campamento? —preguntó Eunbyeol con cuidado.

—Un grupo de goblins encontró la zona de heridos. Los soldados capaces de pelear estaban lejos.

—Vos no sabías luchar —dijo Kwon.

—Ahora sé utilizar una lanza lo suficiente para mantener a alguien alejado.

La respuesta lo hizo sonreír.

No había orgullo en el rostro de Jiwon. Solo cansancio.

Mostró la descripción de su habilidad.

[Manos de misericordia — B]

[Permite transferir energía al cuerpo de un herido para acelerar la coagulación, estabilizar órganos y reducir temporalmente el dolor.]

[No regenera miembros ni sustituye tratamientos médicos.]

[La efectividad aumenta con el conocimiento anatómico del usuario.]

—Todavía no es una habilidad de curación completa —dijo Jiwon.

—Es mejor —respondí.

Frunció el ceño.

—¿Mejor?

—Te obliga a comprender qué estás intentando sanar. Una habilidad que repara todo sin conocimiento crea sanadores dependientes del sistema.

Ella volvió a mirar la descripción.

—Entonces tendré que seguir estudiando.

—Exactamente.

Doyun levantó la mano lesionada.

—Supongo que sigo yo.

Su panel apareció frente a nosotros.

[Seo Doyun]

[Escenario: La represalia de Clemen.]

[Función asignada: arquero de apoyo.]

[Tasa de finalización: S.]

[Logros destacados:]

[Disparos realizados: 94.]

[Impactos confirmados: 89.]

[Comandantes enemigos eliminados: 7.]

[Mensajero goblin eliminado a 612 metros.]

[Emboscada detectada antes del contacto.]

[Recompensas:]

[Ojo de trayectoria — B.]

[Arco largo del vigía de Clemen — B.]

Kwon se levantó del sofá.

—¿Acertaste ochenta y nueve de noventa y cuatro disparos con esa mano?

Doyun miró sus dedos izquierdos.

—No podía cerrar correctamente la mano, así que até la empuñadura del arco a una protección de cuero.

—Eso debería haber reducido tu precisión —comentó Eunbyeol.

—Lo hizo.

—Entonces, ¿cómo conseguiste ese resultado?

—Aprendí a soltar la cuerda de otra forma.

Movió los dedos de la mano derecha.

—Al principio las flechas se desviaban. Después dejé de intentar disparar como lo hacía antes del accidente.

Lo observé con atención.

No había recuperado su antigua técnica.

Había creado una nueva.

—El mensajero llevaba una orden para los refuerzos —continuó—. Si llegaba al bosque, quinientos goblins más habrían atacado la retaguardia.

—¿Lo viste a seiscientos metros? —preguntó Hejin.

—No con claridad.

Doyun mostró su habilidad.

[Ojo de trayectoria — B]

[Permite percibir líneas aproximadas de movimiento, caída y desviación de proyectiles.]

[Mejora la capacidad de calcular distancia, viento y velocidad del objetivo.]

[El efecto aumenta al utilizar arcos o armas de largo alcance.]

—No necesitaba verlo con claridad —explicó—. Solo necesitaba saber dónde estaría cuando llegara la flecha.

La comisura de mis labios se levantó.

Seo Doyun todavía no tenía una mano funcional.

Pero ya pensaba como un arquero.

—Hejin —dije.

La joven dejó escapar el aire y mostró su panel.

[Lee Hejin]

[Escenario: La represalia de Clemen.]

[Función asignada: asistente de los magos militares.]

[Tasa de finalización: S.]

[Logros destacados:]

[Trampas mágicas neutralizadas: 18.]

[Depósitos de armas destruidos simultáneamente: 3/3.]

[Ritual del chamán goblin interrumpido.]

[Soldados protegidos mediante barrera improvisada: 42.]

[Recompensas:]

[Cálculo mágico — B.]

[Vestiduras de la aprendiz arcana de Clemen — B.]

—¿Destruiste los tres depósitos al mismo tiempo? —preguntó Jiwon.

Hejin se acomodó el cabello corto.

—Había conductos de energía debajo de toda la aldea. Los goblins los utilizaban para alimentar las trampas y proteger el edificio principal.

—¿Y los hiciste explotar? —preguntó Mujin.

—No exactamente.

—Explotaron.

—Sí, pero no fue mi intención inicial.

Kwon soltó una carcajada.

Hejin lo ignoró.

—Los magos de Clemen querían destruir cada depósito por separado. Eso habría tardado demasiado y los goblins habrían descubierto el ataque.

Dibujó con el dedo varias líneas imaginarias sobre la mesa.

—Noté que todos los circuitos estaban conectados al ritual del chamán. Invertí la dirección del flujo y envié una sobrecarga hacia los tres depósitos.

—¿Sin saber qué ocurriría? —preguntó Eunbyeol.

—Tenía una hipótesis.

—¿Qué probabilidad calculaste de que funcionara?

Hejin permaneció callada.

—¿Hejin? —insistió Jiwon.

—Cuarenta y tres por ciento.

Mujin empezó a reír.

—Me agrada.

—La probabilidad de que todos muriéramos si el ritual se completaba era mayor —se defendió Hejin.

Mostró su habilidad.

[Cálculo mágico — B]

[Permite analizar con mayor precisión estructuras, circuitos y fenómenos formados por energía mágica.]

[Reduce el tiempo necesario para comprender hechizos desconocidos.]

[No garantiza que el usuario posea la energía o el control necesarios para reproducirlos.]

—Es una habilidad de análisis —dije.

Hejin asintió, aunque parecía decepcionada.

—Esperaba algo que lanzara rayos.

—Lanzar rayos es sencillo.

Todos me miraron.

—Comprender por qué aparecen y cómo evitar que te maten es más valioso.

Hejin volvió a leer la descripción, esta vez con mayor interés.

Solo faltaba una persona.

Eunbyeol permanecía junto a la entrada del campo de entrenamiento.

—Tu turno —dije.

Mi voz salió más suave de lo que pretendía.

Ella lo notó.

Kwon también, por la sonrisa que intentó ocultar.

Eunbyeol levantó una mano.

[Kim Eunbyeol]

[Escenario: La represalia de Clemen.]

[Función asignada: asistente de estrategia.]

[Tasa de finalización: S.]

[Logros destacados:]

[Mapa completo de la aldea reconstruido.]

[Túneles ocultos detectados: 4.]

[Emboscadas anticipadas: 6.]

[Ruta de evacuación diseñada.]

[Civiles y soldados evacuados: 73.]

[Recompensas:]

[Lectura del campo — B.]

[Kit táctico de Clemen — B.]

Permanecí inmóvil.

No había conseguido su rango S matando enemigos.

Ni destruyendo edificios.

Lo había hecho evitando muertes.

—No pensé que me asignarían un puesto así —explicó—. Al principio solo debía copiar mapas y llevar mensajes entre los comandantes.

—Pero encontraste algo —dije.

Eunbyeol señaló el primer logro.

—Los mapas no coincidían.

—¿Cómo lo notaste?

—Las distancias entre algunas casas eran diferentes dependiendo del documento. Pensé que era un error, pero cuando comparé las rutas de patrulla descubrí espacios vacíos bajo la aldea.

—Los túneles —dijo Doyun.

Ella asintió.

—Los goblins pensaban utilizarlos para salir detrás del ejército cuando comenzara el ataque.

—¿Se lo dijiste a Coran?

—No me creyó al principio.

Eso sonaba propio de él.

—Así que entré en uno de los túneles con dos soldados y conseguí pruebas.

Mi expresión cambió.

—¿Entraste vos misma?

—No tenía tiempo para convencerlo de otra forma.

No me gustó la respuesta.

Era exactamente el tipo de decisión que yo habría tomado.

—Después utilizamos los túneles para evacuar a los heridos cuando llegaron los refuerzos goblins —continuó—. También encontramos civiles encerrados en una zona subterránea.

—Setenta y tres personas —murmuró Jiwon.

Eunbyeol bajó la mirada.

—Podrían haber sido más.

El tono de su voz me recordó demasiado a Jiwon.

—Siempre pueden ser más —dije—. Eso no convierte a los que salvaste en menos importantes.

Ella levantó la vista hacia mí.

Durante un instante, ninguno habló.

Luego abrió la descripción de su habilidad.

[Lectura del campo — B]

[Permite organizar con mayor rapidez información relacionada con terreno, posiciones, recursos y movimientos aliados o enemigos.]

[Aumenta la capacidad de detectar inconsistencias y patrones dentro de un área observada.]

[La precisión depende de la cantidad y calidad de la información disponible.]

Una habilidad que recompensaba su inteligencia, no su fuerza.

Sentí alivio.

Y al mismo tiempo preocupación.

La Torre ya había reconocido su potencial.

Eso significaba que, aunque intentara apartarla, el sistema seguiría ofreciéndole razones para entrar.

Observé nuevamente a todos.

Seis personas.

Seis resultados de rango S.

Infiltración.

Vanguardia.

Sanación.

Ataque a distancia.

Magia.

Estrategia.

No era una coincidencia.

Cada uno había superado el mismo piso de una manera diferente, y la Torre les había dado exactamente las herramientas necesarias para desarrollar ese camino.

Kwon rompió el silencio.

—Entonces, ¿quién consiguió el mejor resultado?

—Todos obtuvimos S —respondió Hejin.

—Sí, pero tiene que existir un mejor S.

—Eso no tiene sentido —dijo Eunbyeol.

—Yo maté a ciento cuarenta y siete —intervino Mujin.

—Jiwon salvó a ochenta y seis —respondió Doyun.

—Traté a ochenta y seis —corrigió ella.

—Yo eliminé al jefe —dijo Kwon.

—Yo evité que quinientos refuerzos llegaran —añadió Doyun.

Hejin levantó una mano.

—Destruí tres depósitos y detuve un ritual.

Todos miraron a Eunbyeol.

Ella parpadeó.

—Yo hice mapas.

—Salvaste a setenta y tres personas utilizando esos mapas —dije.

La discusión terminó.

Me crucé de brazos.

—No importa quién obtuvo el mejor resultado.

Kwon parecía a punto de protestar.

—El segundo piso permitirá grupos de seis —continué—. Nosotros somos siete contando conmigo.

La tensión regresó.

Todos comprendieron lo que significaba.

Uno tendría que quedarse afuera.

—Antes de decidirlo —dije—, vamos a comprobar si sus rangos S sirven de algo cuando deben trabajar juntos.