Cargando…

Capítulo 17: Piso 1 abierto (1)

NicolasPeanl
Pública 0 conversaciones 0 pensamientos 27 votos positivos 0 votos negativos 1 serie

Cuando regresé al departamento, volví a entrenar con Kwon.

En series

In groups

Contenido de la publicación

Cuando regresé al departamento, volví a entrenar con Kwon.

Al día siguiente visité a Eunji en el orfanato y, por la tarde, observé a mi hija desde la distancia.

Después regresé para continuar con el entrenamiento.

Repetí la misma rutina durante una semana.

Kwon mejoraba con rapidez.

Todavía no conseguía tocarme, pero sus movimientos comenzaban a ser menos evidentes. Ya no atacaba únicamente donde miraba y había aprendido a ocultar sus intenciones detrás de fintas más creíbles.

Eunji, por su parte, empezaba a hablar con los demás niños. Seguía aferrándose a mi ropa cada vez que llegaba, aunque ahora también sonreía de vez en cuando.

Y mi hija...

Continuaba con su vida sin saber que yo la observaba desde los tejados.

Aquella tranquilidad no podía durar para siempre.

Lo sabía.

La Torre nunca permitía que la humanidad descansara demasiado tiempo.

Durante la mañana del séptimo día, me encontraba de pie frente a la ventana del departamento.

Kwon entrenaba detrás de mí, atacando repetidamente a un muñeco de madera con uno de los cuchillos nuevos.

Sentí una vibración familiar en el aire.

El espacio pareció tensarse.

Una presión invisible descendió sobre toda la ciudad.

Kwon detuvo el cuchillo.

-¿Qué fue eso?

No respondí de inmediato.

Miré hacia el cielo.

-Creo que ya es hora... -murmuré.

Una ventana azul apareció frente a nosotros.

No solo frente a mí.

En las calles, las personas levantaron la cabeza al mismo tiempo. Los vehículos comenzaron a detenerse y voces alarmadas surgieron desde los edificios cercanos.

El anuncio cubrió la visión de toda la humanidad.

[ANUNCIO MUNDIAL]

[Se han abierto las entradas al primer piso de la Torre.]

[La primera conquista del piso ya ha sido registrada.]

[Los participantes podrán consultar el registro de la conquista al ingresar.]

[Las ubicaciones de acceso serán seleccionadas aleatoriamente.]

[Se generarán dos entradas dentro del territorio de cada país reconocido.]

[Se activa el Sistema de Competencia Internacional.]

[Las acciones realizadas dentro de la Torre otorgarán puntos al país representado por cada participante.]

[Los países con mejores resultados recibirán recompensas al finalizar cada mes.]

[Clasificación actual:]

[1.º - Corea del Sur: 5 puntos.]

[Los demás países aún no han registrado puntos.]

[Recompensa provisional para el primer puesto:]

[Experiencia obtenida dentro de la Torre: +10 %.]

[Probabilidad de obtener botín dentro de la Torre: +5 %.]

[Duración restante de la recompensa: 23 días, 17 horas.]

[Que la suerte de este mundo los acompañe.]

[:)]

La ventana desapareció.

Durante algunos segundos, nadie dijo nada.

Luego la ciudad estalló.

Las bocinas comenzaron a sonar.

Las personas gritaban desde las calles.

Los teléfonos vibraron casi al mismo tiempo, mientras los canales de noticias intentaban informar sobre las entradas que acababan de aparecer.

Kwon se acercó a la ventana.

-¿Dos entradas por país?

-Eso dijo.

-¿Y esos cinco puntos son tuyos?

-Probablemente.

Kwon me miró de reojo.

-Entonces acabás de poner a Corea en primer lugar sin que nadie más haya entrado.

-Por ahora.

Me aparté de la ventana.

El sistema había convertido la Torre en una competencia entre países.

Aquello no había sucedido tan pronto en mi antigua vida.

Las clasificaciones nacionales aparecieron mucho después, cuando la humanidad ya había comprendido parcialmente el funcionamiento de las pruebas.

Ahora comenzaban desde el primer piso.

Otro cambio.

Otra consecuencia de mi intervención.

-¿Qué significa eso de que pueden consultar tu conquista? -preguntó Kwon.

-Posiblemente les mostrará una parte de lo ocurrido dentro del piso.

-¿Van a verte luchar?

-Eso parece.

Recordé la defensa de Clemen.

La ejecución del señor feudal.

Los soldados muriendo sobre las murallas.

La carga de caballería.

La muerte del comandante goblin.

No sabía cuánto mostraría el sistema ni desde qué perspectiva.

-Entonces todo el mundo va a descubrir cómo superaste el piso -dijo Kwon.

-No necesariamente.

La Torre nunca entregaba información completa.

Mostraría lo suficiente para despertar esperanza.

Y ocultaría lo suficiente para provocar nuevas muertes.

Kwon volvió a leer la clasificación, que ahora aparecía como una pequeña opción en su panel.

-El resto de los países no va a estar contento.

-No necesitan estarlo.

-Cinco puntos no parecen demasiados.

-Todavía nadie sabe cuánto vale un punto.

Eso era lo peligroso.

Una recompensa de experiencia y botín podía parecer pequeña, pero en las primeras etapas cualquier ventaja se acumulaba rápidamente.

Más experiencia significaba niveles más altos.

Mejores estadísticas.

Más posibilidades de superar el siguiente piso.

Y cuanto mayor fuera la ventaja de un país, más difícil sería alcanzarlo.

El teléfono comenzó a vibrar sobre la mesa.

La línea del gobierno.

Lo tomé.

-¿Sí?

-Señor Kim -respondió el secretario con voz agitada-. Supongo que ya vio el anuncio.

-Sí.

-Las dos entradas aparecieron hace menos de un minuto. Una se encuentra en Seúl y la otra en Busan.

Rápido.

El gobierno ya había conseguido localizarlas.

-¿Cómo son?

-Grandes estructuras circulares de color negro. La de Seúl apareció en la plaza frente al Ayuntamiento. La otra, cerca del puerto de Busan.

Escuché voces, teléfonos y órdenes al otro lado de la llamada.

-El ejército está estableciendo perímetros de seguridad, pero cientos de personas ya se están acercando. Algunos despertados afirman que pueden sentir que la Torre los está llamando.

-No permitan que cualquiera entre.

-¿Debemos cerrar completamente el acceso?

-No.

Me giré hacia Kwon.

Permanecía frente a la ventana con los dos cuchillos de entrenamiento sujetos entre sus manos.

Durante una semana había intentado tocarme sin éxito.

Sin embargo, su progreso era evidente.

Sus pasos eran más silenciosos.

Sus movimientos, menos predecibles.

Y sus ojos ya no buscaban únicamente el cuerpo del enemigo. Observaban el entorno, las salidas y cualquier objeto que pudiera utilizar como arma.

Todavía estaba lejos de ser el Demonio Despiadado que recordaba.

Pero ya no era simplemente un hombre con un cuchillo de cocina.

-Mantengan alejados a los civiles -continué-. Y registren a cada persona que intente ingresar.

-El presidente solicita su presencia inmediata. Necesitamos saber a quién enviar y qué pueden esperar dentro.

-Voy en camino.

Hice una pausa.

-Llevaré conmigo a un candidato.

Kwon levantó una ceja.

-¿Un candidato? -preguntó el secretario.

-Alguien que entrará al primer piso.

El silencio al otro lado de la línea duró unos segundos.

-Entendido. Informaré al presidente.

Corté la llamada.

Kwon me observó.

-¿Hablabas de mí?

-Preparáte.

Su expresión cambió de inmediato.

-¿Vamos a la Torre?

-Sí.

-¿Vamos a entrar juntos?

Negué con la cabeza.

-Vos vas a entrar.

La emoción de su rostro se detuvo.

-¿Solo?

-Eso depende de las reglas del piso. Puede que encuentres aliados una vez dentro o puede que la prueba sea individual.

Kwon bajó la mirada hacia los cuchillos de madera.

-¿Y pensás mandarme con esto?

-Claro que no.

Me dirigí hacia una de las cajas que el gobierno había enviado durante la semana.

La abrí y saqué dos cuchillos de acero.

No eran objetos de la Torre ni armas extraordinarias, pero tenían una hoja resistente, buen equilibrio y una empuñadura adecuada para sus manos.

Se los arrojé.

Kwon atrapó ambos.

Los examinó con detenimiento.

-Pensé que todavía no estaba listo.

-No estás listo para el segundo piso.

Me acerqué a la ventana y la abrí.

-Para el primero deberías ser suficiente.

-Eso no sonó muy alentador.

-No intento alentarte.

Salté al borde de la ventana.

-Intento descubrir si realmente vale la pena entrenarte.

Kwon guardó los cuchillos en las fundas que llevaba debajo de la chaqueta.

-¿Y si fracaso?

-Morirás.

Su rostro perdió parte del entusiasmo.

-Sos muy bueno motivando personas.

-La Torre no necesita motivación. Necesita resultados.

Me dejé caer desde la ventana y aterricé en el edificio vecino.

Unos segundos después, Kwon apareció en la azotea por la puerta de acceso.

Lo miré.

-¿Pensás bajar todos los pisos por las escaleras cada vez que salgamos?

-No todos podemos saltar por ventanas sin convertirnos en una mancha en el suelo.

-Tendremos que trabajar en eso.

-Preferiría que no.

Comencé a moverme por los tejados, disminuyendo la velocidad para que pudiera seguirme desde las calles.

Durante el trayecto, helicópteros militares sobrevolaban la ciudad. Las pantallas de los edificios transmitían continuamente el anuncio mundial y la clasificación encabezada por Corea del Sur.

En las avenidas, las personas discutían.

Algunas celebraban la ventaja del país.

Otras exigían que el gobierno revelara la ubicación de las entradas.

Y unas pocas ya se dirigían hacia ellas con armas improvisadas.

La humanidad todavía no comprendía qué significaba realmente entrar en la Torre.

Creían que se trataba de una oportunidad para hacerse fuertes.

Conseguir habilidades.

Dinero.

Fama.

Pronto descubrirían el verdadero precio.

Llegamos a las cercanías del Ayuntamiento quince minutos después.

La plaza estaba rodeada por vehículos militares y barreras metálicas. Cientos de personas se acumulaban detrás del perímetro, grabando con sus teléfonos.

En el centro se alzaba la entrada.

Un círculo negro de más de cinco metros de altura flotaba verticalmente sobre el suelo.

No reflejaba la luz.

No mostraba nada al otro lado.

Parecía un agujero abierto directamente sobre el mundo.

Kwon se detuvo al verlo.

-Así que esa cosa es la Torre...

Incluso él había perdido su tono burlón.

-Solo es la entrada.

Varios soldados levantaron sus armas al vernos acercarnos desde una zona restringida.

Antes de que pudieran detenernos, un funcionario corrió hacia ellos.

-¡Bajen las armas! ¡Es Kim Cheonro!

Los soldados obedecieron, aunque sus miradas permanecieron sobre mi espada.

El secretario presidencial nos esperaba cerca del perímetro interior.

-Señor Kim.

Se acercó rápidamente.

Después miró a Kwon.

El ojo hinchado ya había mejorado, pero todavía conservaba algunos moretones del entrenamiento.

-¿Él es el candidato?

-Kwon Taesung -respondí.

Kwon inclinó apenas la cabeza.

-Hola.

El secretario esperó algo más.

No llegó.

-Entiendo...

Al menos Kwon no lo había insultado.

Eso ya era una mejora.

-El presidente llegará pronto -dijo el secretario-. Hemos impedido el ingreso de cualquier participante hasta recibir sus instrucciones.

-Bien.

Me acerqué a la entrada.

Una ventana azul apareció frente a mis ojos.

---

[Entrada al primer piso detectada.]

[El usuario Kim Cheonro ya ha conquistado este piso.]

[No puede participar nuevamente en la misión principal.]

[Puede acceder al registro de conquista.]

[Puede recomendar participantes para el desafío.]

---

Así que no podía regresar.

Era lo esperado.

La Torre rara vez permitía repetir una prueba ya superada, especialmente si existían recompensas de primer conquistador.

Miré a Kwon.

-Acercate.

-¿Qué viste?

-Una confirmación.

Cuando Kwon se colocó frente al portal, otra ventana apareció ante él.

Sus ojos comenzaron a moverse mientras leía.

-Me pregunta si quiero ingresar.

-Antes de aceptar, revisá tu panel.

-¿Ahora?

-Sí.

Kwon extendió una mano frente a él.

-Estado.

Una ventana que yo no podía ver apareció ante sus ojos.

-Nombre: Kwon Taesung. Nivel uno. Fuerza seis, destreza nueve, resistencia siete, magia cero y suerte... uno.

Me miró molesto.

-¿Uno es malo?

-Sí.

-Genial.

-¿Tenés alguna habilidad?

Sus ojos descendieron.

-Una.

-Leela.

Kwon guardó silencio durante unos segundos.

-Se llama «Instinto depredador».

Interesante.

-¿Qué hace?

-Aumenta mi capacidad para percibir intenciones hostiles y encontrar puntos débiles cuando estoy en peligro.

La habilidad encajaba perfectamente con él.

Incluso antes de entrar en la Torre, Kwon ya era capaz de leer los movimientos de otros mediante pequeños cambios corporales.

El sistema simplemente había convertido aquel instinto en algo tangible.

-Es útil -dije.

-Esperaba algo más impresionante.

-Las habilidades crecen con la persona que las utiliza.

Señalé la entrada.

-Un idiota puede desperdiciar una habilidad de rango alto. Alguien inteligente puede convertir una habilidad mediocre en un arma peligrosa.

-¿La mía es mediocre?

-Todavía no lo sé.

Kwon apretó las empuñaduras de sus cuchillos.

-Entonces lo descubriremos.

Antes de que aceptara, sujeté su hombro.

-Escuchá bien.

Su expresión se volvió seria.

-Cuando entres, no supongas que todo lo que veas es falso. El dolor será real. El cansancio será real. Y si morís dentro, no esperes despertar acá.

Kwon asintió.

-No confíes inmediatamente en las personas que encuentres. Pero tampoco intentes hacerlo todo solo.

-Eso suena contradictorio.

-Aprendé a vivir con contradicciones.

Continué:

-El sistema recompensa más que matar enemigos. Observa las decisiones, los objetivos ocultos y la forma en que completás la misión.

-¿Hay alguna manera de conseguir los cinco puntos que recibiste?

-No intentes imitarme.

-¿Por qué?

-Porque mis condiciones fueron diferentes y porque no tenés la fuerza para hacerlo.

Kwon sonrió ligeramente.

-Entonces superaré el piso a mi manera.

Eso era exactamente lo que quería escuchar.

Retiré la mano de su hombro.

-Una última cosa.

-¿Qué?

-Regresá con vida.

Kwon me observó durante un segundo.

-Pensé que solo querías comprobar si era útil.

-Entrené una semana con vos. Sería molesto perder todo ese tiempo.

-Qué considerado.

Se giró hacia la entrada.

La oscuridad del portal se agitó ligeramente, como si hubiera reconocido su decisión.

Kwon levantó una mano y aceptó la invitación.

---

[El participante Kwon Taesung ha aceptado el desafío.]

[Ingresando al primer piso.]

---

Antes de desaparecer, giró la cabeza.

-Cheonro.

-¿Qué?

-Cuando vuelva, voy a poder tocarte.

-Sobreviví primero.

Kwon sonrió.

Después dio un paso hacia la oscuridad.

Su cuerpo fue absorbido por completo.

El portal recuperó su inmovilidad.

El secretario se acercó a mi lado.

-¿Cree que regresará?

Observé la entrada.

Recordé al hombre que había llegado a ser.

Al asesino que atravesaba ejércitos sin producir un solo sonido.

Al guerrero al que incluso los monstruos habían aprendido a temer.

Pero ese Kwon todavía no existía.

Este tendría que construir su propio camino.

-Sí -respondí-. Regresará.

-Parece muy seguro.

-No lo estoy.

Miré el portal negro.

-Pero si no puede superar el primer piso, entonces nunca habría sobrevivido a lo que viene después.


helou, si les va gustando la novela, les comento que llevo publicando +150 capitulos en wattpad, por si quieren ir viendo los demás capítulos

https://www.wattpad.com/story/413266932-el-cazador-que-adelant%C3%B3-el-apocalipsis-vol-1