EL SUMO SACERDOTE ( V )
Más grande que una montaña.
Más fuerte que el diamante.
Más brillante que el oro.
El encarnado de Dios en la tierra.
Portador y corredor
de desgracias y desafíos,
de contratiempos y fatalidades,
de derrotas y caídas graves,
de una llama que quema.
Atleta y velocista,
que aprendió que mientras más prisa se tiene,
más rápido te alcanza la tormenta.
Que el arpa no canta melodía hasta que no se toca.
Que la práctica constante es la mejor carrera.
Que la condena que carcome no se irá hasta que no se acepte el pecado.
Sabio al final,
más rápido que la luz del sol,
más resiliente que el mismo tiempo,
más constante que la misma historia.
El enviado de Dios a la tierra.
(Poema a Apolo)