—Si te convirtieras en zombie, ¿qué sería lo primero que comerías de mí? —preguntó emocionada, esperando mi respuesta.
—Si fuera un zombie... ¿qué comerías de mí? —la pregunta resonó en mi mente, buscando una respuesta elocuente.
—Empezaría por tus ojos para saborear todas las veces que me viste con amor. Seguiría con el cerebro, de dicha manera me enteraría de cuántas veces pensaste en mí. Por último devoraría el corazón: necesito saber cuantos latidos diste por mi amor.