Se que me he perdido
pero no me encontraba ni Dios,
engañado por un palpitar impreso,
en una ilusión estaba encadenado.
con dolor se talla la lección,
me he equivocado en mas de un sentido,
nunca existió amor en este cuento,
solo era un reflejo en un acrílico.
era poco mas que un niño,
un pinocho obligado a mentir de nuevo,
juguete movido por ilusiones e hilos,
detrás de todo nunca fue un joven rostro.
hacer oídos sordos al alrededor
es morir aceptando ser consumido,
tierno y frágil fue mi ego,
destruido por alguien mayor.
se que las flores tienen espinas,
pero no se pueden evitar, si te las ocultan
detrás de viejas vitrinas recién pintadas,
ya no puedo hacer nada, solo contar esta historia.