En medio de la nada. Desnudo, con quemaduras por todo el cuerpo. Aun así, logró ponerse en pie.
Caminó con pasos temblorosos entre la tierra devastada que se extendía a su alrededor. Aún se veían columnas de humo elevándose por todas partes.
El aire sorprendía a sus pulmones mientras su cuerpo se recuperaba. A lo lejos, una montaña, testigo silencioso de todo, permanecía atenta. Sentía la sangre golpear en sus sienes con un pulso poderoso.
Poco a poco empezó a distinguir el paisaje que lo rodeaba con mayor claridad. Su vista se había repuesto y le permitió descubrir los distintos tonos de verde que, más allá de la tierra calcinada, seguían resistiendo.
El viento le trajo un aroma a nostalgia, y el cielo... el cielo se veía tan lejano.
El ángel caído se perdió caminando entre el valle.
Y, mientras tanto, el mundo siguió girando.